La crecida de los ríos Uruguay y Paraná agravó la emergencia hídrica, con calles anegadas, familias reubicadas y operativos preventivos. En Monte Caseros y Paso de los Libres se registraron niveles críticos, mientras Colón y Concordia enfrentan inundaciones en sus zonas costeras. En Misiones, el aumento del caudal del río Iguazú obligó a cerrar el circuito de la Garganta del Diablo.
Las persistentes crecidas de las cuencas de los ríos Uruguay y Paraná profundizaron el estado de alerta en Corrientes y Entre Ríos. Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño ya dejaron más de 400 personas damnificadas y obligaron a activar operativos de emergencia ante la posibilidad de que las condiciones adversas continúen durante los próximos meses.
La situación más compleja se concentra en distintas localidades ribereñas, donde el avance del agua anegó calles, paseos costeros y sectores urbanos, además de obligar a algunas familias a abandonar preventivamente sus hogares. Los pronósticos de nuevas precipitaciones mantienen la preocupación por la crecida de los ríos y la capacidad de respuesta de las defensas y los terraplenes.
En Entre Ríos, el ascenso sostenido del río Uruguay generó una situación preocupante en la ciudad turística de Colón. Las precipitaciones intensas y el incremento del caudal provocaron el desborde del cauce sobre la costanera, los paseos y las zonas de playa.
En el sector del bulevar y la avenida costanera, el agua cubrió por completo la calzada vehicular, los paseos peatonales, los bancos, la cartelería de señalización y las instalaciones del puerto. La crecida borró temporalmente los límites entre la calle, la playa y el cauce habitual del río, y extendió la masa de agua más de 100 metros hacia el sector urbano.
A pesar de la magnitud del anegamiento en la zona costera, hasta el momento no se habían registrado viviendas ni comercios afectados por la inundación en esa franja.
En otros sectores de las provincias afectadas, en cambio, el agua alcanzó la altura de la cintura de algunos pobladores y comenzó a ingresar en las viviendas. La situación derivó en las primeras autoevacuaciones y en el retiro preventivo de muebles y otros enseres domésticos para reducir las pérdidas.
En Corrientes, la localidad de Monte Caseros registró una crecida del río Uruguay que alcanzó los 7,10 metros. El avance del agua motivó cortes preventivos de calles y activó medidas para reducir los riesgos ante una posible suba adicional.
La preocupación se centra en la posibilidad de que el río supere los ocho metros, una marca crítica ante un eventual escenario de evacuaciones masivas. En ese contexto, se cancelaron actividades turísticas, quedó inhabilitada la navegación comercial y se suspendió el transporte fluvial hacia Bella Unión, en Uruguay. También se registraron cortes en el suministro eléctrico local.
El escenario también es complejo en Paso de los Libres, donde la marca hidrométrica llegó a los 8,81 metros, por encima del nivel de evacuación establecido en 8,50 metros. La situación obligó a trasladar preventivamente a distintas personas al centro de asistencia habilitado en las instalaciones del Regimiento de Infantería de Monte 5. El operativo busca brindar resguardo ante el avance del agua y evitar que la emergencia encuentre a los pobladores en zonas de riesgo.
La superación del nivel de evacuación constituye una señal de alerta para la localidad, que permanece expuesta a nuevas complicaciones si las precipitaciones y la crecida continúan.
En Entre Ríos, Concordia también enfrenta las consecuencias del ascenso del río Uruguay. El anegamiento de sectores enteros de la avenida costanera obligó a reubicar a varios grupos familiares.
La evolución de la crecida mantiene bajo presión a las localidades ribereñas, donde el avance del agua puede comprometer viviendas, calles e infraestructura si los niveles continúan aumentando.
Los pronósticos de precipitaciones adicionales en el corto plazo agravan la incertidumbre. A esa situación se suma una tendencia estacional que prevé la persistencia de condiciones asociadas al fenómeno de El Niño hacia el verano, con diciembre señalado como un período de mayor exigencia para los terraplenes y las defensas.
La emergencia hídrica también tuvo consecuencias en el Parque Nacional Iguazú, en Misiones. Las autoridades informaron que este lunes se cerró el circuito de la Garganta del Diablo debido al aumento del caudal del río Iguazú, que superó los 12.000 metros cúbicos por segundo.
Durante la jornada se realizaron inspecciones para evaluar el impacto de la crecida sobre los circuitos turísticos y la infraestructura del área protegida.
Pese a la restricción, los circuitos Inferior y Superior continuaron funcionando con normalidad. De ese modo, turistas, visitantes locales y trabajadores pudieron acceder a esos sectores sin inconvenientes, mientras se mantenía cerrado el recorrido hacia uno de los principales atractivos del parque.
El panorama en el Litoral combina crecidas de los ríos, calles y paseos anegados, restricciones a la circulación y a la actividad turística, y traslados preventivos de familias. Con más de 400 personas damnificadas, Corrientes y Entre Ríos permanecen en alerta por la evolución de los niveles hidrométricos.
La posibilidad de nuevas precipitaciones durante las próximas semanas suma presión sobre las zonas afectadas. Mientras los equipos de emergencia siguen la evolución de los ríos, el desafío inmediato es asistir a las familias damnificadas, reducir la exposición de los pobladores al riesgo y anticiparse a nuevos desbordes.




