La histórica victoria de Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil no solo se construyó en las calles y las urnas: tuvo su trinchera en los teléfonos celulares. En una contienda atravesada por la desinformación, el progresismo brasileño logró vencer la hegemonía digital de la ultraderecha. El arquitecto de ese milagro comunicacional fue el diputado federal André Janones, bautizado por el propio presidente electo como «el General Janones» durante el festejo en el búnker de San Pablo.
Al frente del canal de WhatsApp denominado “Ejército de Lula”, Janones articuló una red de más de 10 millones de militantes e independientes. A través de ese dispositivo, el diputado del Partido Rede le aplicó un verdadero jiu-jitsu tecnológico a las plataformas corporativas: utilizó WhatsApp —propiedad de Meta— para neutralizar el algoritmo de Facebook manipulado por Mark Zuckerberg, alineado con las causas del trumpismo y el clan Bolsonaro.
Con más ingenio que despliegue presupuestario, Janones construyó una trayectoria política cimentada en la movilización popular durante hitos clave como la huelga de camioneros, la pandemia y la campaña de 2022. En esta elección, su canal centralizaba órdenes operativas diarias bautizadas como “misiones”: desde viralizar videos en formato vertical y copar las cajas de comentarios en las publicaciones, hasta coordinar búsquedas masivas en Google para influir en las tendencias y contrarrestar la difamación contra el Partido de los Trabajadores (PT).
La doctrina que guió la resistencia digital está volcada en su libro Janonismo Cultural, donde Janones plantea que en la política contemporánea lo que se disputa en las redes no es un programa técnico de gobierno, sino la atención del usuario.
El legislador identificó que el principal error histórico de la izquierda fue responder a la agresión y la desinformación con discursos elaborados, académicos e incomprensibles para el ciudadano de a pie. Para revertir la desventaja, Janones propuso utilizar la misma gimnasia comunicacional de la ultraderecha: lenguaje directo, títulos impactantes, contenido vertical adaptado al algoritmo móvil, apelación a las emociones y una respuesta inmediata sin ambigüedades.
Durante la recta final del balotaje, el «General» organizó transmisiones en vivo que se extendieron hasta por 24 horas continuas en la víspera de los comicios, combinando la presencia de Lula con artistas de renombre y referentes sociales. Asimismo, potenció la presencia en las calles impulsando tendencias como las fotos de los votantes haciendo la tradicional «L» con la bandera de Brasil en mano, rompiendo el monopolio de los símbolos patrios que la extrema derecha se había apropiado.
El triunfo de esta estrategia convierte a André Janones en una figura clave para el futuro del progresismo sudamericano y un nombre que suena con fuerza para incorporarse al gabinete nacional. Su labor no solo neutralizó las mentiras que buscaban favorecer a Flávio Bolsonaro, sino que demostró que es posible disputarle el sentido común a las corporaciones mediáticas.
Ante la experiencia vivida en la campaña, el propio Lula da Silva ya anticipó que su cuarto mandato será más digital para mantener un canal de diálogo directo con las mayorías populares, al tiempo que ratificó su decisión política de impulsar la regulación estatal de las plataformas digitales. El objetivo del nuevo gobierno será ponerle un freno al libertinaje de las Big Tech que permiten la proliferación del discurso de odio y la manipulación electoral, garantizando que la tecnología esté al servicio de la democracia y no de los poderes concentrados.




