Cordero habla de salarios de US$ 1500 mientras los argentinos no llegan a fin de mes

Julio Cordero aseguró que el salario promedio pasó de US$ 500 a US$ 1.500 desde noviembre de 2023. Pero el Gobierno no precisó la metodología utilizada para llegar a esa cifra.

En una muestra de desconexión con la cotidianeidad de las familias trabajadoras, el Gobierno nacional salió a pintar un escenario paradisíaco de sueldos holgados justo cuando los estudios de opinión pública confirman que la mayoría de la sociedad el mes se le termina a mediados de calendario.

Durante su exposición ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda para defender los lineamientos del Presupuesto 2027, el secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, Julio Cordero, afirmó que el salario promedio en la Argentina dio un salto mágico: “En noviembre de 2023, el promedio salarial en Argentina era de 500 dólares y hoy es de 1.500 dólares reales”, lanzó el funcionario para respaldar la gestión de Javier Milei.

La cifra esgrimida por Cordero equivale a $2.302.500 mensuales al tipo de cambio oficial (calculado en $1.535 por dólar). Sin embargo, el secretario no precisó ninguna fuente estadística, organismo técnico ni metodología científica que respalde semejante cálculo en un país arrasado por la caída del consumo y la licuación de los ingresos. Para rematar su defensa de la precarización, el funcionario celebró que los trabajadores elijan la «libertad» de ser autónomos, monotributistas o «colaboradores» en lugar de contar con un empleo formal con derechos.

Los 1.500 dólares mensuales contados por Cordero se pulveriza al chocar de frente con los datos reales del Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix correspondiente a septiembre. El relevamiento privado demuestra que la crisis económica no afloja y continúa marcando los altos niveles de rechazo popular contra la gestión libertaria.

Frente a la estadística oficial de la inflación —en la que casi nadie cree—, el estudio precisa que más de ocho de cada diez encuestados (81,8%) afirman de manera categórica que su salario no le gana a la suba de precios. La asfixia en el bolsillo es transversal pero golpea de lleno a la clase trabajadora:

  • En la clase baja, al 59,6% de los hogares los ingresos no les alcanzan más allá del día 15.
  • Si se extiende la mirada al día 20, el porcentaje de personas cuyos ingresos se agotaron por completo trepa al desgarrador 83,3%.
  • En el otro extremo, apenas un 61,9% de la clase alta logra llegar con holgura a fin de mes y conservar capacidad de ahorro.

Incluso dentro del núcleo duro que votó al propio oficialismo en las elecciones legislativas de 2025, el 59,1% reconoce abiertamente que sus salarios pierden la carrera contra la inflación (frente a un 31,8% que afirma lo contrario). Entre los votantes opositores, la devastación es casi unánime: un 97% afirma que sus ingresos fueron triturados por el costo de vida.

El trabajo de Zentrix revela que un 57,4% de los argentinos se declara pesimista sobre el futuro del país, contra apenas un 34,3% que mantiene expectativas optimistas. Asimismo, la brecha entre la situación individual y la mirada colectiva exhibe que si bien un 39,3% califica de forma negativa su situación económica personal, la mirada sobre el conjunto el 61,5% evalúa como «mala» o «muy mala» la realidad económica nacional.