Renunció Agudiez, la funcionaria de confianza de Karina Milei, en medio del escándalo de Olivos

María Belén Agudiez dejó la Subsecretaría de Planificación General, el área que tenía bajo su órbita el funcionamiento de la Quinta de Olivos. Su salida fue oficializada este lunes, pocos días después de la purga de personal civil y el traspaso de funciones a la Casa Militar.

El presidente Javier Milei tuvo que echar a Belén Agudiez, hasta hace horas subsecretaria de Planificación General y una de las personas de mayor confianza de su hermana Karina Milei. La salida de la funcionaria, publicada en el Boletín Oficial poco después de que la propia secretaría general de la Presidencia le pidiera que diera un paso al costado, es la punta del iceberg de un entramado de corrupción, nepotismo y desmanejo financiero en la Quinta de Olivos.

Agudiez tenía a su cargo el control operativo y la administración diaria de la quinta. La ahora exfuncionaria convirtió la residencia del Jefe de Estado en un reducto familiar: puso como intendente de la Quinta a su cuñado, el jardinero Javier Sosa, y logró la contratación de sus primos, su hermana y su madre para realizar distintas tareas de mantenimiento, limpieza y administración. La impunidad con la que operaba el «clan Agudiez» se desmoronó el jueves pasado cuando Presidencia ordenó una purga masiva de todo el personal civil del predio.

Para tapar la crisis interna que sacude la jefatura del círculo libertario, el Gobierno emitió un comunicado oficial informando que Casa Militar asumía el control absoluto de la residencia por «cuestiones de seguridad». Incluso, voceros del entorno de Karina Milei intentaron instalar en la prensa que el despliegue militar respondía a los preparativos de seguridad por una eventual visita del Papa a la Argentina. Sin embargo, la posterior publicación de la renuncia/despido de Agudiez confirmó que no había protocolo ni visita papal de por medio, sino un escándalo de malversación de fondos públicos.

Entre los detonantes del enojo presidencial figuran que utilizaba las instalaciones oficiales para realizar asados, cumpleaños y eventos privados que alteraban la rutina del propio Milei. A eso se suma la compra de 29 toneladas de carne —es decir, 29 mil kilos de asado pagados con fondos públicos— y un gasto presupuestado de $700 millones para tareas de jardinería, lo que encendió todas las alarmas sobre desvíos de recursos del Estado.

Las irregularidades en la gestión de Agudiez no eran nuevas. La diputada Marcela Pagano había denunciado una licitación de $700 millones para el mantenimiento y paisajismo de Olivos, armada a medida para que la ganara Franco Castelli, señalado como «socio» directo de la subsecretaria.

Pagano fue más allá y destapó un esquema aún más turbio: la utilización de un jubilado de un barrio vulnerable, sin patrimonio alguno, registrado como «proveedor» oficial de la Presidencia para facturarle al Estado más de $600 millones. Además, la legisladora expuso que el clan utilizaba los insumos, equipamiento y la infraestructura de la cocina presidencial para abastecer a su propio emprendimiento de catering privado, «Pancitos Caseros».

El temblor político que salpica de lleno a Karina Milei no pasó desapercibido entre exlibertarios. Ramiro Marra, fundador del espacio y enemistado con la hermana del Presidente, rompió el silencio con un tuit teñido de ironía y factura acumulada: «No hay que confiar en nadie que se dedique a hacer magia negra. Tarde o temprano te van a terminar cagando y usar todo lo que saben en tu contra», disparó. La frase tiene un destinatario directo: Agudiez había ingresado a la política libertaria de la mano de Marra, pero cuando el exlegislador porteño se peleó con Karina, no dudó en traicionarlo para alinearse detrás de «El Jefe».