El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, dejó en evidencia la intencionalidad política que se esconde detrás de la embestida del Poder Ejecutivo y sus socios para suspender o eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Lejos del discurso de la austeridad, la movida apunta a impedir la unidad y el reordenamiento de la oposición.
El mandatario radical, que ya adelantó que apoya la suspensión de la herramienta electoral en lugar de su derogación definitiva, blanqueó la existencia de una mesa de coordinación con la Casa Rosada. Sin embargo, el dato central de su intervención pública fue desmantelar el pretexto económico del oficialismo, que justificaba la medida en un presunto ahorro millonario para las arcas del Estado.
Sadir admitió en una entrevista en A24 con Eduardo Feinmann que la maniobra es estrictamente de conveniencia partidaria. «Hay una razón que puede ser política, que tiene que ver con la situación en la que está hoy el gobierno y la situación en la que está hoy la oposición», explicó el jujeño. Y remató: «Desde mi punto de vista, (la PASO) le daría más herramientas a la oposición para reagruparse, reordenarse y poder volverse más competitiva».
El sincericidio del gobernador no hace más que confirmar lo que dirigentes opositores denunciaban. La apuesta de la Rosada consiste en forzar a la oposición a llegar fracturada a los comicios, confiando en que una oferta electoral atomizada le garantice a Javier Milei un camino despejado hacia la reelección.
Voces tanto del Gobierno como de la oposición dialoguista sostienen que la supresión de las PASO podría transformarse en un arma de doble filo para los libertarios. Sin las primarias, se corre el riesgo de multiplicar la oferta de listas por derecha que terminen limando el piso electoral de Milei, impidiéndole llegar a los 40 puntos necesarios. Además, nada asegura que la necesidad de enfrentarse al oficialismo no empuje al peronismo a sellar acuerdos de unidad por fuera del esquema institucional.
La orden desde el Gobierno es avanzar a como dé lugar. Karina Milei dio la directiva de apretar el acelerador para liquidar o frizar las PASO, contando para ello con el aval de la mayoría de los gobernadores aliados.
En ese armado, la principal piedra en el zapato no viene del peronismo, sino de las propias filas oficialistas. Patricia Bullrich se resiste a entregar la herramienta de las primarias, previendo un escenario en el que necesite competir abiertamente contra Milei. Esa posición defensiva de la senadora desató la furia en Balcarce 50, donde los voceros de «El Jefe» no tardaron en señalar a Bullrich como la responsable de empantanar el proyecto.




