En medio de un escenario económico marcado por la persistente caída del poder adquisitivo y el desplome de las ventas minoristas, el presidente Javier Milei compartió un video del shopping Alto Palermo repleto de personas, acompañándolo con una serie de chicanas dirigidas hacia los análisis periodísticos que dan cuenta de la recesión.
“No se les ocurra compartir esta imagen del Alto Palermo porque el periodismo que promueve el apocalipsis se va a poner muy mal… y algunos hasta te pueden hacer amenazar por sus familia directos… CIAO!”, lanzó Milei desde su cuenta oficial (@JMilei).
La publicación, durante una jornada caracterizada por las bajas temperaturas y las precipitaciones en la Ciudad de Buenos Aires, mostró a varias personas caminando por los pasillos del centro comercial. Sin embargo, el «riguroso» documento audiovisual libertario adoleció de un detalle no menor: en ningún tramo de la filmación se observa gente con bolsas de compras o saliendo masivamente de los locales de indumentaria.
Tanto el Presidente como su ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, vienen repitiendo esto para desmentir el freno de la actividad: publicar fotos y videos de la avenida Corrientes en hora pico o de los pasillos de shoppings como el Abasto y el Soleil para fingir una prosperidad que los números oficiales del INDEC desmienten categóricamente.
Para la estrategia de comunicación oficialista, la presencia física de personas en un lugar durante un día de lluvia basta para decretar la muerte de la crisis. Sin embargo, la brecha entre el relato de las redes y la economía de los hogares quedó al descubierto en las propias respuestas que recibió el tuit presidencial.
La reacción de los usuarios en la red social fue abrumadoramente negativa. En apenas unas horas, el posteo acumuló cerca de mil comentarios, en su inmensa mayoría reprochando la falta de empatía del mandatario y la precariedad de su argumento.
Decenas de respuestas le remarcaron al Presidente que, en un día frío y lluvioso, un shopping funciona como un espacio de paseo bajo techo, un refugio para caminar, tomar un café o ir al cine, lo cual dista mucho de representar un indicador de volumen de ventas, facturación o ticket promedio.
«Nadie tiene una sola bolsa de compras en la mano, van a mirar vidrieras porque afuera llueve», le replicó un usuario en uno de los comentarios más respaldados. Otros señalaron la desconexión del Ejecutivo con la realidad de las pymes y los comercios, que siguen sufriendo caídas interanuales en las ventas.




