En un intento por correr la atención del escándalo provocado por la entrega de soberanía territorial tras el reciente aval judicial al DNU 70 de Javier Milei, La Libertad Avanza (LLA) se sumó al pedido de expulsión contra el diputado Juan Grabois de la Cámara de Diputados. La ofensiva oficialista tomó forma tras los fuertes cruces verbales que el legislador de Unión por la Patria protagonizó durante el plenario de las comisiones, donde se debatía la ley de «Defensa de Soberanía Nacional».
El proyecto de resolución, encabezado por la diputada libertaria Silvana Giudici, se apoya en el artículo 66 de la Constitución Nacional, el cual faculta al cuerpo legislativo a corregir o remover a sus integrantes por «inconducta» o desorden en el ejercicio de sus funciones. El texto acusa al referente del Frente Patria Grande de encabezar «una serie de agresiones verbales e intentos de amedrentamiento físico» contra las autoridades del plenario y sus pares.
Según el escrito presentado por Giudici, Grabois interrumpió la sesión a los gritos con «descalificaciones y agravios en forma reiterada», lanzando expresiones que el oficialismo catalogó como «injuriosas y soeces». La presentación parlamentaria detalla el cruce con el diputado tucumano Gerardo Huesen, a quien acusa de haber acorralado en «actitud de intimidación física directa» mientras le gritaba chicanas como «vos andá al gimnasio, imbécil, andá al gimnasio, boludo, bobo», al tiempo que denunciaba que LLA tiene «la Corte comprada, todo comprado».
El pedido de remoción firmado por Giudici incluye los exabruptos dirigidos a la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Juliana Santillán, a quien Grabois calificó de “tontita” tras ser interrumpido, y al presidente del plenario, Carlos Zapata, a quien tildó de “facho de mierda”. Ante la negativa del dirigente opositor a retractarse, las autoridades levantaron la reunión de comisión.
El expediente oficialista sumó además publicaciones posteriores del diputado en la red social X, donde lejos de calmar las aguas, profundizó sus definiciones sobre los legisladores libertarios: «Estos hijos de puta infames admiradores de Thatcher entregan la patria, te quieren vender que defienden la soberanía y prepotean a cualquiera que se oponga a la mierda que están haciendo. Lo intolerable no hay que tolerarlo». Para la bancada oficialista, estas conductas trascienden la «vehemencia propia del debate» y configuran un desorden moral incompatible con la banca.
A la embestida libertaria se acopló otra iniciativa presentada por el diputado Sergio Capozzi, de Provincias Unidas, quien solicitó la creación de una comisión especial de cinco miembros para reunir material audiovisual e investigar si corresponde expulsar al dirigente peronista.
Grabois redobló la apuesta y salió con los tapones de punta contra la Casa Rosada y el Poder Judicial. En el propio plenario, antes de que se diera por finalizada la jornada, expuso la doble vara del espacio gobernante al remarcar que celebran diariamente las descalificaciones y agravios que el presidente Javier Milei dispara contra opositores, periodistas y legisladores, pero se rasgan las vestiduras cuando reciben respuestas con el mismo tono.
El contraataque del dirigente se trasladó a sus redes sociales cuando, en simultáneo con las presentaciones para despojarlo de su banca, la Justicia desempolvó en tiempo récord un fallo en su contra por una vieja protesta social. Grabois ligó ambos episodios y denunció una maniobra coordinada entre la política libertaria y los pasillos de Comodoro Py.
«El nivel de mafiosidad de la justicia argentina se confirma cada día. Te atrevés a decir lo que son: ¡coimeros y vendidos! y no tardan ni 24 horas en tirarte un fallo», disparó el legislador de Unión por la Patria, apuntando de lleno contra lo que denominó una «banda de ladrones con toga» que opera al servicio del poder económico y político del Gobierno.




