El periodista Eduardo Feinmann exigió públicamente al presidente de la Federación de Pádel de Córdoba que expulse de manera inmediata a la jugadora Florencia Guerra Sodero, luego del escándalo generado por sus publicaciones antisemitas en redes sociales.
“¿Qué descargo va a hacer? Échenla a la mierda”, reclamó Feinmann al referirse a la situación de la deportista cordobesa.
La polémica se desató después de que Guerra Sodero publicara contenido discriminatorio contra la comunidad judía. En una publicación en la que anunciaba que representaría a la Argentina en un torneo Panamericano, convocó a sus seguidores a participar de una encuesta para elegir la camiseta que utilizaría y enumeró a “amigos, conocidos, familias, peronistas, radicales, libertarios, hinchas de Belgrano. Ricos, pobres, clase media”.
Sin embargo, cerró el mensaje con una frase dirigida específicamente contra la comunidad judía: “Excepto judíos: ustedes no son bienvenidos”.
El contenido se viralizó y generó un fuerte repudio. La Asociación de Pádel Argentino (APA) emitió un comunicado en el que repudió “de forma categórica” las expresiones antisemitas y resolvió apartar preventivamente a Guerra Sodero de la delegación nacional que participará del Panamericano de Pádel de Libres Amateur 2026, que se disputará entre el 21 y el 24 de octubre en Asunción, Paraguay.
Además, la entidad abrió un procedimiento disciplinario en el marco del Código de Disciplina de la Federación Internacional de Pádel (FIP), instancia en la que la jugadora podrá ejercer su derecho de defensa.
En medio de la repercusión del caso, Feinmann apuntó directamente contra la dirigencia del pádel y reclamó que la deportista fuera expulsada. “¿Qué descargo va a hacer? Échenla a la mierda”, sostuvo el periodista al cuestionar la posibilidad de que Guerra Sodero realizara un descargo por sus publicaciones.
Tras ser apartada de la delegación nacional, Guerra Sodero difundió un comunicado en el que reconoció la gravedad de sus expresiones y pidió disculpas a la comunidad judía, a las autoridades deportivas, a las instituciones comunitarias y a la opinión pública. “Admito la gravedad de esta conducta, de carácter recurrente y antisemita, que resulta completamente inaceptable y contraria a los valores que respeto”, sostuvo la deportista.
En el mismo mensaje afirmó que “no existen excusas ni justificativos” para sus palabras y aseguró: “Asumo la total responsabilidad por mis actos”. También manifestó su disposición a realizar tareas comunitarias, capacitaciones y actividades de sensibilización que determinen la DAIA y otras autoridades de la comunidad judía.
El caso quedó así en manos de las autoridades deportivas, que deberán avanzar con el procedimiento disciplinario correspondiente.




