Manuel Adorni, exjefe de Gabinete, se presentó ante los tribunales para intentar justificar el incremento de su patrimonio durante su paso por la función pública. Lejos de despejar las sospechas, la explicación oficial dejó un tendal de contradicciones y dudas que agravan su situación penal.
Adorni, quien afronta una causa judicial por enriquecimiento ilícito, omisión maliciosa, malversación de fondos públicos y abuso de autoridad, declaró haber obtenido una ganancia de 591 mil dólares a través de inversiones en bitcoin en el año 2017. Para eludir los controles fiscales de la época, el exfuncionario aseguró que operaba exclusivamente en el mercado informal, es decir, mediante la modalidad «Over The Counter» (OTC): transacciones presenciales donde se entregaban miles de dólares físicos cara a cara.
La coartada se desmoronó rápidamente cuando analistas y expertos en activos digitales comenzaron a revisar la presentación judicial del exvocero. La naturaleza pública e inalterable de la cadena de bloques (blockchain) permitió cruzar la información declarada sobre las direcciones de sus billeteras digitales con la actividad pública que el propio Adorni desplegaba en sus redes sociales.
Fue el especialista Martín Romeo, uno de los querellantes en la causa $Libra, quien expuso las contradicciones del relato. Al analizar las fechas de las transacciones presentadas por la defensa del exjefe de Gabinete, Romeo detectó que una de las fechas operadas no se sostenía de ninguna manera.
«El 15 de abril de 2017, a las 21:54, Adorni tuitea: ‘Estoy por Chile…’ y menos de tres horas después su supuesta billetera 1GegSK recibe cerca de 1,1 bitcoin. Él mismo se ubica fuera de la Argentina en el mismo momento en que una de las ocho wallets del relato recibe capital», detalló el especialista.
Y se pregunta: “¿Se puede recibir bitcoin estando en Chile? Sí. Con el celular. Con una clave. Con un tercero. Lo que no cierra, si uno toma en serio su propia declaración, es el cuento del encuentro personal en el país para esa operación. No hay forma de estar en Chile y, a la vez, juntarse en Buenos Aires a las dos de la mañana un sábado a pasar plata”, remarcó Romeo.
La paradoja en la defensa de Adorni radica en la propia tecnología que cita como origen de su riqueza. Aunque las identidades detrás de las claves alfanuméricas de las billeteras digitales pueden ofrecer un halo de anonimato inicial, la totalidad de los movimientos, fechas y montos quedan grabados en la red de forma pública y permanente.
Cuando el exjefe de Gabinete intentó respaldar los números haciendo figurar un entramado de ocho billeteras virtuales con fechas operativas milimétricas, dejó la huella digital que hoy lo acorrala. Las pruebas reunidas por la querella demuestran que las fechas clave donde Adorni afirma haber entregado los fajos de billetes en cuevas o cafés porteños no coinciden con su presencia física en el país.




