El riesgo país se disparó y el mercado vuelve a poner en duda el programa económico de Milei y Caputo

La parodia de la política oficialista y la caricaturización de la puesta en escena libertaria tuvieron su noche de catarsis colectiva en un escenario inédito. El abogado, conductor y figura del streaming Tomás Rebord se presentó en el Movistar Arena ante una multitud de 15 mil personas —la feligresía autodenominada "hagoveros"— para desplegar un espectáculo de humor, política y humor ácido que tuvo como eje articulador la reconstrucción satírica de los momentos más insólitos del presidente Javier Milei.

La puesta en escena contó con la participación en vivo del periodista Manu Jove, quien actuó como un riguroso coordinador y maestro de ceremonias encargado de ir guiando a Rebord a través de los distintos bocetos e imitaciones que retrataron el derrotero público del mandatario nacional.

El recorrido satírico comenzó reviviendo los episodios de mística impostada: Rebord escenificó el momento en que el Presidente se abrazó a un Muro, en clara alusión a las reiteradas visitas de Milei al Muro de los Lamentos en Israel, donde el mandatario fue filmado en múltiples oportunidades llorando de forma desconsolada frente a las cámaras de la televisión internacional.

"Hola a todos, yo soy el león..."
— Tomás Rebord personificando al Presidente con tres camperas encimadas y peluca libertaria.
De la bengala ininflamable al perro invisible
El espectáculo avanzó repasando los pasajes más desopilantes de la exposición mediática del jefe de Estado. Uno de los números más festejados por el estadio fue la recreación del insólito festejo de cumpleaños en un estudio de televisión, cuando a Milei le acercaron una torta con una bengala encendida y el libertario procedió a soplarla eufóricamente, sin comprender que el fuego pirotécnico no responde al aire como una vela convencional.

La sátira sobre el universo íntimo del Presidente alcanzó su clímax cuando Jove le presentó en el escenario a un perro completamente imaginario. En la escena, una persona caminaba sosteniendo únicamente una correa vacía mientras Rebord, personificando a Milei, se agachaba con devoción a acariciar el aire, parodiando las versiones sobre las interacciones y consejos políticos que el mandatario dice recibir de sus clones caninos fallecidos.

La parodia incluyó el abrazo al Muro de los Lamentos, el blooper de la bengala de cumpleaños y el diálogo con perros invisibles mediante una correa vacía.
Friedrich Hayek y el vestuario libertario
El plano de la divulgación económica tampoco quedó fuera del ácido tamiz del show. Rebord parodió la retórica inflada y dogmática del jefe de Estado disertando sobre la escuela austríaca y citando enfáticamente a Friedrich Hayek, utilizando el tono impostado y la sobreactuación teórica que el Presidente suele llevar a foros internacionales y reuniones corporativas.

Para el número final y broche de oro del espectáculo, el conductor apeló al vestuario característico que convirtió al economista en un fenómeno mediático. Rebord se calzó tres camperas superpuestas, se colocó una abultada peluca e imitó la estética del "Milei rockstar". Entrando al escenario a puros saltos y gritos, entonó ante los 15 mil espectadores el clásico canto de combate libertario: “Hola a todos, yo soy el león”.

La noche en Villa Crespo no solo revalidó el poder de convocatoria del ecosistema del streaming en la cultura contemporánea, sino que demostró cómo el absurdo y las fisuras del espectáculo libertario se transformaron en la materia prima perfecta para la risa popular y la crítica política en tiempos de ajuste.

En el arranque de la semana, los «mercados» financieros internacionales volvieron a darle un duro revés al Gobierno libertario: el índice de Riesgo País elaborado por el JP Morgan saltó casi 30 puntos en una sola rueda —un incremento del 4,2%— para ubicarse en los 675 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto en lo que va del año.

Con esta disparada, acumula una suba del 11,2% en lo que va de octubre. Hay que remontarse a octubre de 2025 —cuando el indicador quebró la barrera de los mil puntos por la incertidumbre de los comicios legislativos— para encontrar una suba tan marcada.

Los bonos soberanos en dólares cayeron un 1%, mientras que las acciones de empresas argentinas cotizadas en Wall Street registraron caídas estrepitosas, lideradas por Edenor (-3,3%) e YPF (-2,5%).

Durante su conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier dijo que la suba obedece a la incertidumbre global”, para luego añadir que el Gobierno «construye solidez macroeconómica».

Procurando desviar la atención, Ravier recordó que la gestión libertaria «recibió una Argentina con un riesgo país arriba de los 2.500 puntos» e insistió en la narrativa del éxito: “La Argentina que tenemos hoy es mucho mejor, con menos incertidumbre y con menos riesgo que la que teníamos en diciembre de 2023”.

A pesar de las señales de desconfianza que emiten los propios fondos de inversión internacionales a los que la Casa Rosada busca seducir, el funcionario ratificó la continuidad del ajuste: “La política económica no va a cambiar y no va a haber un plan platita mientras Javier Milei siga en funciones, porque entendemos que el plan económico es exitoso para bajar la inflación”, sentenció.

Detrás de la retórica sobre el «éxito» fiscal, en las mesas de operaciones de la City porteña y en Wall Street la realidad es completamente distinta. Fuentes del mercado confirmaron que la disparada del riesgo país responde a las dudas sobre la capacidad real del Gobierno para hacer frente a los vencimientos de la deuda soberana, agravadas por el freno de la actividad económica.

La desconfianza del sistema financiero internacional se profundizó la semana pasada cuando el propio Caputo, durante un encuentro con inversores internacionales en Bangkok, admitió que la Casa Rosada analiza recurrir al swap de monedas con la República Popular China para cumplir con los pagos de la deuda externa.

El sincericidio de Caputo en Asia dejó en ridículo al presidente Milei, quien pocos días antes aseguró en los medios que el BCRA ya contaba con «una bazooka de 125 mil millones de dólares para hacer frente al año electoral».

A la fragilidad financiera, la sostenibilidad del modelo libertario cruje por el impacto que el ajuste salvaje tuvo sobre la economía real: los últimos indicadores oficiales confirman la pérdida sistemática de puestos de trabajo registrados y un aumento sostenido de la tasa de desempleo, dos factores que alimentan la parálisis del consumo masivo y el ahogamiento de la industria nacional.

Los pronósticos de organismos multilaterales y consultoras privadas coinciden en el diagnostico de un colapso prolongado: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el banco JP Morgan y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del propio Banco Central prevén un escenario profundamente recesivo.