El coronel Tereso, el elegido de Milei para ordenar la Quinta de Olivos tras el escándalo del clan Agudiez

Fernando Tereso, segundo jefe de Casa Militar, quedó a cargo de reorganizar la residencia presidencial después de los despidos y las denuncias que involucraron al entorno de Belén Agudiez.

En medio de denuncias de corrupción, el presidente Javier Milei decidió militarizar la Quinta de Olivos. Para encabezar la misión de ordenamiento, el elegido fue el Coronel Fernando Tereso, segundo jefe de Casa Militar, quien deberá asumir la administración completa del predio tras la purga masiva que dejó en la calle a todo el personal civil que trabajaba allí.

Por primera vez en lo que va del mandato, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, decidió bajarse del avión presidencial y no acompañar a su hermano a Manhattan, en el que significó el decimonoveno viaje del libertario a Estados Unidos desde que asumió. El faltazo de «El Jefe» a uno de sus destinos internacionales favoritos no fue casualidad: la gravedad del escándalo desatado en los chalets de Olivos requirió su presencia urgente en Buenos Aires para contener los daños políticos.

En los pasillos de la Casa Rosada es un secreto a voces que la relación entre los hermanos atraviesa su punto más tenso. La discordia estalló tras el intempestivo desplazamiento de Belén Agudiez, exsubsecretaria de Planificación General de la Nación y mano derecha de Karina. Agudiez fue eyectada de su cargo luego de que salieran a la luz las compras escandalosas por más de 500 millones de pesos en carne destinadas a la residencia oficial, una cifra desproporcionada que destapó la existencia de una presunta estructura ilícita de abastecimiento.

Detrás del desfalco con los alimentos se desnudó la operatoria de una verdadera «Pyme familiar» alojada en las entrañas del Estado. La trama comprometió directamente a Agudiez y a su cuñado, Javier Sosa, quien ejercía como intendente de la Quinta hasta su reciente expulsión. La exfuncionaria ya venía acorralada por las denuncias de la diputada Marcela Pagano, quien expuso una licitación de $700 millones para trabajos de jardinería y mantenimiento supuestamente direccionada a favor de Franco Castelli, señalado como socio directo de Agudiez.

A esto se le sumó un capítulo de delirio doméstico que terminó de hacer explotar la furia del Presidente. Fuentes gubernamentales confirmaron que Milei montó en cólera al constatar el deterioro en la salud de uno de sus perros, achacando la responsabilidad del cuadro al clan Agudiez. La tensión llegó a tal extremo que entre el personal despedido comenzó a circular una versión inquietante: la supuesta muerte de uno de los mastines y un burdo intento por reemplazarlo con otro ejemplar similar para evitar que el mandatario se enterara de la negligencia.

Frente al descalabro operativo, la decisión de Milei fue erradicar cualquier rasgo de administración civil y confiar la Quinta a la disciplina estricta de las Fuerzas Armadas. El jefe de la Casa Militar, Sebastián Ibáñez —a quien la propia Pagano identificó públicamente como la pareja de Belén Agudiez—, delegó la tarea de campo en el Coronel Tereso.

Con antecedentes como jefe de prensa del Ejército y segundo jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo, Tereso tiene ahora la instrucción explícita de reemplazar progresivamente a cada empleado civil por efectivos uniformados. A partir de esta reestructuración de perfil castrense, la cotidianeidad del Presidente quedará bajo estricto control militar: desde un peluquero de regimiento hasta jardineros con uniforme de combate. La cocina, tras el cese de Analía Agudiez —hermana de Belén y exresponsable del menú en Olivos—, también pasará a ser operada exclusivamente por personal de las Fuerzas Armadas.