Este sábado, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el cierre del plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), realizado en el predio de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en Villa Domínico, partido de Avellaneda. El encuentro, que comenzó al mediodía con mesas de debate sobre economía, salud, educación, trabajo y políticas sociales, funcionó como la plataforma formal de despegue de sus aspiraciones presidenciales rumbo a 2027.
Bajo el lema “Organizar la esperanza” y ante la presencia de representantes y dirigentes de más de diez provincias, Kicillof apeló a una reconstrucción federal. “Vamos a unir a todas las provincias en un proyecto común”, prometió desde el escenario, al tiempo que remarcó su voluntad de recorrer el país: “Voy a recorrer toda la patria; para construir una alternativa nacional hay que escuchar a la Argentina”.
Sin nombrar a la conducción de La Cámpora ni a las cúpulas del Partido Justicialista, Kicillof deslizó que «hay que ganarse el respaldo de las mayorías» y subrayó la necesidad de edificar un espacio “desde abajo, a la luz del día y de cara a la sociedad”. El dardo pareció ir dirigido sin escalas a los cierres entre cuatro paredes y los giros a dedo que caracterizaron las últimas estrategias electorales del espacio.
En esa misma línea, el mandatario bonaerense intentó atenuar las fricciones del frente interno asegurando que “no se construye contra nadie del campo popular, se construye para el pueblo y sus necesidades”. La aclaración pretendió aplacar los recelos del ala dura kirchnerista mientras él sigue sumando tropa propia y estructura por afuera.
A la hora de confrontar con la Casa Rosada, el gobernador buscó elevar el tono del discurso opositor y le pidió al arco político dejar de lado la mera contabilidad de los daños del modelo económico. “Nuestra tarea no se limita a describir calamidades, el desafío es ofrecer una salida”, afirmó, instando a la militancia a demostrar que «no hay que resignarse frente al escenario actual».
“No vengo a invitarlos solamente a organizarnos para ganarle a Milei, sino para empezar una historia nueva, distinta y mejor”, concluyó el mandatario bonaerense en el tramo final de su intervención, enfatizando que esa futura construcción no responderá al mesianismo de un solo dirigente, sino a un proceso colectivo.




