Durante una emisión del canal de streaming LaCa, el exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, mantuvo un álgido contrapunto con el empresario inmobiliario Beltrán Briones, quien expuso un plan para erradicar la Villa 31 mediante la combinación de cheques y la fuerza pública.
Briones desplegó su hipótesis para liberar los codiciados terrenos de Retiro: pagar compensaciones económicas para que las familias abandonen el lugar y aplicar la topadora sobre quienes se nieguen a dejar sus casas. “Yo creo que el 80% agarra la guita. Ponele que te quedan 2.000 familias, decís: ‘Gente, se van a tener que… esto es un desalojo, ¿no? Pero te juro, tomá el cheque, andá para allá y lo sacás’”, disparó el empresario, blanqueando un histórico anhelo del desarrollo inmobiliario privado sobre la zona.
La viabilidad del planteo fue cuestionada de inmediato por Larreta, quien apeló a la memoria histórica para desarmar la propuesta. “Los militares, que no tenían ley, no había jueces… Había 7.000 personas en ese momento, no pudieron y no lo pudieron sacar”, le espetó el exdirigente del PRO. Y aunque la última dictadura militar ejecutó desalojos, la resistencia vecinal impidió su erradicación definitiva.
Lejos de retroceder, Briones subió la apuesta y descalificó la respuesta del exfuncionario: “Que no se haya hecho en esa escala no significa que no se pueda hacer. Es un pensamiento mediocre”, retrucó, igualando el trazado de una avenida con el desplazamiento de miles de personas: “Si lo hicieron con la 9 de Julio, no lo vas a hacer con la Villa 31 que son terrenos usurpados”. Larreta réplico: “Dame un ejemplo con nombre y apellido de un desalojo a la fuerza… No existe, no hay un solo ejemplo”.
El intercambio no tardó en derivar hacia el pase de facturas por los recursos públicos destinados al barrio popular durante las dos gestiones larretistas. Briones le cuestionó duramente la estrategia de integración social: “Le inyectaste 430 millones de dólares a la Villa 31 y la gente de la Villa 31 no te votó y la gente de la ciudad tampoco votó eso”.
Frente al reproche, Larreta recurrió a los números oficiales para justificar su política y desmarcar a los contribuyentes porteños del financiamiento: “De los 430… 290 para ser más exactos se sacaron de la venta de tierras ahí al lado… el terreno de Catalinas 2… Los porteños no pusieron un mango”.
En el tramo final, el ex candidato presidencial reconoció el aspecto inconcluso de su gestión y ratificó la necesidad de completar la entrega de escrituras: “¿Sabés lo que le faltó a lo que nosotros hicimos? Darles el título de propiedad. La manera que ellos puedan ir saliendo es vendiendo su terreno… le das un título contra una hipoteca a largo plazo”.




