Vásquez defendió a los acreedores y cuestionó aquellos que dicen que «las familias están endeudadas»

La diputada libertaria sostuvo que el acreedor es quien se encuentra en situación de debilidad y cuestionó aquellos que dicen que "las personas se endeudan para comer". El intercambio ocurrió después de una reunión con Javier Milei y provocó fuertes críticas.

Mientras millones de argentinos hacen malabares para pagar alimentos, alquileres y servicios, dos diputadas oficialistas expusieron una mirada sobre la crisis económica que generó fuertes cuestionamientos. Para Lilia Lemoine y Patricia Vásquez, el problema no parece estar en las condiciones que llevan a las familias a endeudarse, sino en mirar la situación como un “asunto entre privados”.

El caso de Vásquez fue particularmente polémico. La diputada nacional de La Libertad Avanza protagonizó un tenso intercambio cuando fue consultada por la situación de las personas que recurren al crédito para llegar a fin de mes y terminan acumulando deudas.

En lugar de poner el foco en la vulnerabilidad de las familias que no logran cubrir sus necesidades, Vásquez invirtió el enfoque y ubicó al acreedor como la parte vulnerable. “Nosotros no teníamos crédito, en realidad. ¿Quién es el que está en situación de debilidad? El acreedor, porque no está pudiendo cobrar”, afirmó.

Y agregó: “Yo quiero que todo el mundo acceda al crédito, lo que no quiere decir que todo el mundo esté endeudado”.

Sin embargo, una de las periodistas que participaba de la entrevista le planteó justamente que no todas las personas se endeudan para acceder a bienes postergables. Muchas, directamente, recurren al crédito para poder comprar comida y llegar a fin de mes. “Yo me tuve que endeudar para comer”, le contestó a la legisladora ex PRO.

Las declaraciones de Vásquez se produjeron después de una reunión con el presidente Javier Milei, en la que el mandatario explicó a los legisladores las reformas que impulsa el Gobierno.

La diputada defendió abiertamente ese rumbo y sostuvo: “Las razones y los fundamentos de las reformas que impulsa el Gobierno y que desde el Congreso queremos apoyar para que sean esas reformas las que nos hagan crecer”.

También aseguró que el Presidente quiso explicar en términos económicos por qué el país avanza hacia una “Argentina cada vez más grande”. “Eso basado en datos concretos”, afirmó.

Al referirse específicamente a la situación económica, Vásquez fue categórica: “La economía está creciendo, esos son datos empíricos. No es una opinión”.

El problema aparece cuando esa lectura macroeconómica se enfrenta con la situación concreta de quienes necesitan recurrir al crédito para comprar alimentos o cubrir gastos indispensables. El crecimiento que reivindica el oficialismo convive, en este escenario, con familias que acumulan deudas para poder llegar a fin de mes.

Pero Vásquez no fue la única diputada oficialista que quedó en el centro de las críticas. Lemoine también generó cuestionamientos con sus declaraciones, que fueron interpretadas como una muestra de la distancia entre el discurso del Gobierno y las dificultades concretas que atraviesan numerosos argentinos.

El denominador común entre ambas posturas es una mirada que coloca el endeudamiento principalmente dentro de la lógica de una relación entre privados, dejando en segundo plano las condiciones económicas que llevan a una familia a necesitar crédito para pagar comida, servicios o gastos básicos.

En un país donde una parte de la población necesita endeudarse para llegar a fin de mes, presentar al acreedor como la principal víctima y relativizar que las personas puedan endeudarse para comer no es una simple discusión semántica. Es, en definitiva, una definición política sobre a quién se considera vulnerable y qué problemas merecen ser atendidos.