Durante la emisión de su programa en A24, el conductor Antonio Laje protagonizó un fuerte debate sobre el costo del crédito en la Argentina y la diferencia entre lo que los bancos pagan a los ahorristas y lo que cobran a quienes necesitan financiamiento.
El eje de la discusión estuvo puesto en la brecha entre las tasas pasivas y activas, es decir, entre el rendimiento que reciben quienes colocan sus ahorros y el costo que afrontan quienes toman un préstamo.
Laje cuestionó esa diferencia y llevó el planteo al extremo para graficar la magnitud de la brecha. “Básicamente, ¿son o no ladrones los banqueros? Porque lo que te están cobrando es cualquier cosa”.
El conductor contrastó el rendimiento que puede obtener un ahorrista con el costo final de las líneas crediticias y sostuvo que la diferencia resulta difícil de justificar. “Nunca te pueden cobrar, si a vos te dan el 20%, nunca te pueden cobrar el 80 en ningún país del mundo. Tenés 400% sobre la tasa que te dan para colocar en plazo fijo por lo que te prestan. Es ridículo”.
El planteo abrió una discusión sobre el costo de fondeo de las entidades financieras y las razones por las cuales la tasa de los préstamos puede ubicarse muy por encima de la que reciben los depositantes.
El columnista económico del programa introdujo una de las principales explicaciones que suelen utilizar los bancos para justificar esa diferencia: el riesgo crediticio argentino. “También es verdad que en ningún país del mundo tampoco tenés el riesgo crediticio de Argentina, pero coincido”.
Sin embargo, el periodista también reconoció que existe margen para una reducción del costo del crédito a medida que mejore el escenario macroeconómico. “El riesgo de tasa debería ir bajando cuando la inflación va desacelerando”.
Durante el intercambio también se analizó el costo de fondeo, que en la mesa fue definido a partir de la tasa pasiva del plazo fijo más un recargo adicional.
El columnista explicó que las entidades financieras enfrentan, además, un problema relacionado con el descalce de plazos. Los bancos pueden captar depósitos a corto plazo y otorgar préstamos que se extienden durante varios años.
La explicación habitual de las entidades, según se planteó durante el programa, es: “Bueno, pero yo me fondeo a 30 días y te estoy dando un préstamo a 3 años o 4 años”.
Ese descalce introduce un riesgo adicional para el sistema financiero, ya que el banco debe administrar la posibilidad de que cambien las condiciones de financiamiento durante la vigencia de los préstamos.
Pero para Laje, esa explicación tampoco alcanza para justificar una diferencia tan amplia entre ambas tasas. El conductor puso el foco además en la forma en que las entidades evalúan a quienes solicitan un crédito.
Según su planteo, los bancos disponen de información y herramientas suficientes para analizar individualmente el historial, la solvencia y el comportamiento de cada cliente. “Se supone que vos analizás cada una de las carpetas para poder ser más eficiente. Y en todo caso, no toda la gente tiene el mismo riesgo de crédito. O sea, vos no podés generalizar el riesgo de crédito”.
La crítica apunta a una cuestión concreta: si un cliente tiene un buen historial de pago y cumple regularmente con sus obligaciones, no necesariamente debería afrontar el mismo costo financiero que alguien considerado de mayor riesgo.
Laje incluso ironizó sobre esa situación y cuestionó qué ocurre con el dinero adicional que paga un cliente cumplidor: “Salvo que, terminado el crédito, vos me devuelvas todo lo que te pagué de más si yo cumplí”.
Hacia el final del bloque, la discusión se trasladó desde los bancos hacia el Estado. Laje señaló el impacto de los tributos que gravan la intermediación financiera y mencionó un relevamiento jurisdiccional sobre Ingresos Brutos.
Según explicó, la carga tributaria puede representar un componente significativo del costo financiero y sostuvo que: “Se suman unos 20 puntos que rápidamente provincias y municipios podrían aportar para que bajen las tasas”.
Para el conductor, el problema del costo del crédito no puede atribuirse exclusivamente a las entidades bancarias, ya que también existe una carga impositiva que termina trasladándose al precio final del financiamiento.
“Por eso te digo, es un robo generalizado donde el Estado provincial, municipal y nacional también participa”, afirmó. Y cerró con un mensaje directo hacia la dirigencia política: “Porque después los legisladores se quejan. Bueno muchachos, ustedes representan a provincias. Bajen los impuestos”.




