El golpe electoral recibido en las urnas por la ultraderecha brasileña retumbó de manera devastadora en los pasillos de la Casa Rosada y en el ecosistema digital de La Libertad Avanza. Luego de semanas festejando el 47,03% obtenido por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta del 4 de octubre —donde aventajó por dos puntos al actual mandatario—, la militancia, los legisladores, funcionarios y los trolls libertarios pasaron de la euforia a la desolación.
La confirmación del escrutinio definitivo que le otorgó la reelección a Luiz Inácio Lula da Silva con el 51,62% de los votos frente al 48,38% de Flávio Bolsonaro desató una avalancha de paranoia y lamentos. Sin aportar un solo elemento técnico, militantes libertarios salieron a sembrar dudas sobre la transparencia de la jornada electoral, cerrando un domingo verdaderamente negro para el espacio el oficialismo.
El eje elegido para instalar la mentira del «fraude» fue la decisión adoptada por el juez del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Cristiano Zanin, de extender dos horas la votación en determinados centros de sufragio. Lo que el aparato libertario ocultó deliberadamente para montar su victimización es que la prórroga del horario también fue solicitada formalmente por los apoderados del propio Partido Liberal (PL) de Flávio Bolsonaro en cinco estados azotados por severas tormentas, y contó con el aval explícito del presidente del TSE, Nunes Marques.
Una de las primeras en activar sospechas fue la diputada nacional Lilia Lemoine, quien descalificó la prórroga: “Siempre que un zurdo pide 2 hs más para votar es porque no llegaba con el fraude…”, escribió en sus redes, ignorando la petición formal presentada por los aliados del bolsonarismo.
En el mismo sentido, Daniel Parisini, más conocido como el Gordo Dan, referente de Las Fuerzas del Cielo. “¿YA ESTÁ CHOREANDO LULINHA?”, disparó durante el conteo parcial: “SIEMPRE CUANDO VAN PERDIENDO PASAN COSAS RARAS”.
https://twitter.com/GordoDan_/status/2114502340858220967
El funcionario nacional “Juan Doe” (ex tuitero devenido en Director de Comunicación Digital del Gobierno), quien desacreditó al Estado vecino asegurando que los comicios quedaban «manchados por una jugada política que pone en tela de juicio todo el proceso democrático».
Por su parte, el ensayista conservador Agustín Laje encabezó una transmisión en vivo donde tildó el triunfo de Lula como «un día de pura tristeza» y agitó acusaciones disparatadas al afirmar que «los amigos de Lula del Supremo Tribunal Federal ordenaron extender DOS HORAS la votación con urnas ya cerradas», fantaseando incluso con que el conteo se había suspendido de forma irregular.
A la saga de indignados se sumó el exministro porteño Roberto García Moritán, quien buscó revivir las agresiones verbales de la Casa Rosada: “Lula, desesperado y dispuesto a romper todo el sistema democrático con tal de ganar. Javier Milei tenía razón: Lula es un ladrón”, sentenció. Hasta el economista Antonio Aracre, alineado recientemente con el Presidente, aportó su cuota de relativismo al publicar: “Si lo que pasó en Brasil al primer cierre del acto electoral hubiera pasado en Argentina sería un escándalo absoluto. Pero allá es todo siga siga…”.




