La diputada Marcela Pagano volvió a poner la lupa sobre la gestión de compras de alimentos para la Quinta de Olivos y la Casa Rosada, al presentar una ampliación de su denuncia judicial que desnuda un presunto circuito de corrupción y negocios privados regenteados desde las sombras del Gobierno.
La presentación de Pagano suma presión política e institucional sobre el despacho de «El Jefe», al exigir la reconstrucción del recorrido de la mercadería: quién pedía los insumos, quién autorizaba las millonarias partidas presupuestarias y, fundamentalmente, dónde terminaban los productos pagados con los impuestos de los contribuyentes.
Las inconsistencias que sustenta la denuncia surgen del propio portal oficial COMPR.AR. La diputada precisó que dos pliegos de la Secretaría General de la Presidencia, fechados el 24 y 25 de agosto, contemplaban 29.505 kilos de carne destinados a cubrir apenas seis meses de consumo entre la sede de Gobierno y la residencia oficial. De ese total, 9.135 kilos estaban asignados a Olivos, lo que representa unos 50 kilos diarios de carne y un cálculo estimado en 36.500 raciones, una cifra insólita para la cotidianeidad de la residencia.
A la desproporción de la carne se suman otros rubros: las compras aprobadas para la Quinta de Olivos contemplaban cuatro veces más dulce de leche y tres veces más mostaza que las requeridas para la Casa Rosada, a pesar de que en Balcarce 50 la circulación de personal y visitas es infinitamente mayor.
Detrás de esto, Pagano identificó una red de vínculos familiares que operaba como una estructura paralela. La diputada ubicó en el centro de la maniobra a María Belén Agudiez, exsubsecretaria de Planificación General y mano derecha de Karina Milei —quien debió renunciar acorralada por las primeras revelaciones—; a su cuñado Javier Sosa, exintendente de Olivos; y a su hermana Analía Agudiez, encargada de la cocina.
En declaraciones a la prensa, Pagano no dudó en catalogar el esquema como una organización armada para el beneficio personal: «En principio lo que yo estoy denunciando es que hubo un desvío del 60% de los alimentos que se compraban bajo el mando de Presidencia de esta subsecretaria renunciada a raíz del escándalo, esta chica Belén Agudiez», afirmó la legisladora. Según la reconstrucción, los insumos públicos tenían como destino final el abastecimiento de “Pancitos Caseros”, un catering privado perteneciente a la propia familia Agudiez, operada incluso mediante la utilización de personal contratado por el Estado.
En la ampliación de su presentación judicial, Pagano reveló además que la gestión libertaria recurrió a un jubilado de escasos recursos, domiciliado en un barrio humilde, para inscribirlo como proveedor del Estado y facturar a su nombre sumas superiores a los 600 millones de pesos.
Asimismo, la diputada interpretó los masivos despidos de personal histórico en la Quinta de Olivos ocurridos durante las últimas semanas —y su posterior reemplazo por efectivos de Casa Militar— como un intento de encubrimiento y limpieza de pruebas. “Es para tapar el desvío de fondos”, aseveró.
Y añadió: “Voy a usar el lunfardo y el conurbano: son pungas que llegaron al poder. Porque podríamos hablar de una asociación ilícita. Lo único que hicieron fue afanar, organizar situaciones delictivas”, concluyendo que la verdadera motivación del proyecto político en el poder no es otra que «quedarse con el tráfico de influencias, dádivas y con licitaciones para quedarse con recursos del Estado”.




