Milei dijo que “la pobreza subió porque hubo terroristas” y aseguró que deportó 20 mil

El Presidente afirmó que la suba de la pobreza registrada por el INDEC se explica porque había “terroristas” en el país que fueron deportados. También aseguró que su Gobierno sufrió siete “intentos de golpes de Estado” y habló de "20 mil deportados".

En una nueva muestra de desconexión con la realidad y apelando a relatos conspirativos para eludir los devastadores efectos de su plan económico, el presidente Javier Milei brindó una entrevista grabada al periodista Luis Majul para LN+ en la que desplegó una ráfaga de afirmaciones sobre la coyuntura local, la historia argentina y la seguridad internacional.

Acorralado por los cuestionamientos sobre el deterioro de las condiciones de vida de la población, Milei prefirió apelar al libreto libertario antes que asumir el costo social del feroz ajuste presupuestario y la recesión autoinfligida. Durante la charla, repasó supuestas conspiraciones institucionales que habría enfrentado su gestión, combinando datos ficticios y sin ningún tipo de soporte documental.

«Una de las cosas que yo expliqué es que en 40 intentos de proyectos de intentar derrumbar el equilibrio fiscal, los 7 intentos de juicios políticos que fueron siete intentos de golpes de Estado, los 10 mil terroristas que deportamos el año pasado y este año llevamos deportados 20 mil», lanzó el jefe de Estado.

El tramo más desopilante —y a la vez preocupante por la investidura presidencial— ocurrió cuando la conversación derivó hacia la publicación de las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre las condiciones de vida de la sociedad. «Subió la pobreza, ¿no?», le preguntó Majul.

Sin dudarlo, Milei retrucó con un argumento que dejó absorto al propio periodista: «El INDEC midió SOLO el primer semestre. La pobreza subió porque hubo terroristas en el país y los deportamos».

La afirmación provocó un inmediato desconcierto en el estudio. La tesis de que la pobreza aumentó por la presencia y posterior expulsión de 30 mil supuestos integrantes de células terroristas carece del más mínimo sustento técnico, demográfico o legal. En la historia contemporánea de la Argentina no existe registro de semejante volumen de deportaciones, un operativo que habría requerido un despliegue militar y judicial inédito a nivel mundial que jamás ocurrió.

El intento de responsabilizar a un flagelo inventado para disimular la caída del poder adquisitivo, la pérdida de empleos e inflación en alimentos no hace más que transparentar la incapacidad del Gobierno para ofrecer explicaciones racionales sobre el rumbo del país. La utilización de supuestos «terroristas» como chivo expiatorio busca relativizar el impacto que la devaluación y la quita de subsidios tuvieron sobre la población golpeada.

Al justificar el salto del indicador social en teorías infundadas de conspiración externa y hostilidad interna, Milei evidencia el método de su gestión: negar los datos duros cuando resultan adversos, tildar de «golpista» cualquier intento de control democrático en el Congreso y fabricar enemigos ficticios para eludir la realidad que se vive en la calle.