El expresidente y titular del PRO, Mauricio Macri, le pasó una factura a Javier Milei por falta de idoneidad, improvisación y los fallos de coordinación que arrastra el Gabinete libertario desde su llegada al Poder Ejecutivo. El reclamo lo hizo de cara a la militancia durante un acto en San Salvador de Jujuy, revelando además que en la intimidad ya se lo había marcado en reiteradas oportunidades al mandatario sin obtener respuesta alguna.
En el marco del encuentro «Próximo Paso NOA» —la sexta parada de la recorrida federal con la que el PRO busca rearmarse pensando en el escenario electoral de 2027—, Macri desembarcó en suelo jujeño junto a su mano derecha y secretario general del espacio, Fernando de Andreis. Previo a encabezar la jornada con dirigentes de cinco provincias del norte, el exjefe de Estado fue recibido en la Casa de Gobierno por el gobernador radical Carlos Sadir.
Allí, con el micrófono en la mano, el líder del PRO buscó marcar una línea divisoria entre el pragmatismo amarillo y el amateurismo de la gestión libertaria. «Desde el PRO venimos a ser servidores, no a servirnos del Estado; nosotros no robamos, sino que queremos transformar la realidad. Y para eso no hay que improvisar; hay que estar preparados», disparó en lo que representó un tiro de elevación tanto hacia la administración actual.
Macri se encargó de recordar la gobernabilidad cedida por su espacio para sostener al Ejecutivo en el Congreso, pero advirtió que la paciencia tiene un límite. «Nosotros apoyamos a este Gobierno como nunca nadie lo hizo sin ser gobierno. Para que ganen, para que saquen las leyes que se necesitan para transformar y para lograr poner al Estado al servicio de la gente y no de políticos corruptos», remarcó.
Sin embargo, el titular del PRO aclaró que la estabilización de la macroeconomía no alcanza si no se traduce en gestión concreta para la ciudadanía. Reconoció que «se logró un equilibrio de la macro», pero advirtió sobre la fragilidad del escenario actual al señalar que todavía está pendiente bajar la inflación a un dígito, reducir el riesgo país y promover la creación de empleo genuino mediante reglas claras de juego.
El tramo más crítico de su discurso apuntó al riñón del Gabinete nacional. Macri expuso las deficiencias del equipo de Milei y confesó el desgaste de las conversaciones privadas: «Para eso hay que tener buenos equipos y en eso también hay mucho por mejorar. Eso se lo dije al presidente varias veces, pero no tuvimos eco en que hay que coordinar y armar siempre más y más equipos».
Para cerrar, el expresidente sacó chapa de la experiencia acumulada por el PRO en la gestión pública, asegurando que «no hay ciudad donde haya aterrizado el PRO donde la gente no viva mejor».




