Acorralado por la Justicia, el senador Flávio Bolsonaro se fugó de Brasil con rumbo a los Estados Unidos tras ser derrotado por Lula da Silva en el balotaje del último domingo. El dirigente ultraderechista dejó vencer intencionalmente el plazo perentorio de 24 horas otorgado por el Tribunal Supremo Federal (STF) para entregar sus pasaportes, provocando la inmediata anulación de toda su documentación de viaje.
El escape contó con el aval del gobierno de Donald Trump, cuya administración estuvo al tanto de la maniobra de extracción e incluso participó en el plan para sacar a Flávio del territorio brasileño con la promesa de concederle asilo político en las próximas horas, con aterrizaje previsto en las ciudades de Miami o Dallas.
La confirmación del escape la brindó el propio diputado del Partido Liberal (PL), Mauricio Marcon, quien a través de un video difundido en sus redes sociales validó la huida asegurando que el dirigente «ha tomado un vuelo y se dirige a exiliarse en Estados Unidos».
Luego, Marcon comparó al prófugo brasileño con la dirigente venezolana María Corina Machado, sosteniendo que Bolsonaro buscará asilarse para denunciar desde el exterior «al régimen impuesto por Lula, Xandão —en alusión al juez Alexandre de Moraes— y todo ese grupo».
Ante la confirmación de la fuga, los legisladores del Partido de los Trabajadores (PT) Lindbergh Farias y Rogério Correia, junto a la diputada electa Ana Elisa, le pidieron al ministro Alexandre de Moraes que solicite la prisión preventiva del senador.
Los legisladores oficialistas exigieron que, una vez librada la orden de captura, el nombre del hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro sea incorporado de manera prioritaria a la Difusión Roja de Interpol. El objetivo es activar la alerta internacional entre los 196 países miembros de la organización para requerir su arresto provisorio e iniciar el proceso de extradición a Brasil.
Por su parte, la Policía Federal brasileña investiga las rutas utilizadas para la evasión. Mientras se verificaba si el excandidato pudo haber realizado un tránsito clandestino a través de Venezuela o Argentina antes de abordar el vuelo, el Gobierno argentino salió a desmarcarse, informando que la Dirección Nacional de Migraciones no registró el ingreso del senador ni receptó planes de vuelo autorizados para la familia Bolsonaro.
La orden firmada por el juez De Moraes el domingo por la noche —que disponía la cancelación de los pasaportes ordinarios y diplomáticos y la prohibición de salir del país— respondió al inminente riesgo de fuga que pesaba sobre el legislador. Días antes de las elecciones, su propio hermano Eduardo Bolsonaro —quien también se encuentra prófugo de la justicia en suelo norteamericano— había recomendado en un podcast que Flávio debía abandonar el país en caso de perder las urnas.
Pese a que el candidato derrotado juró en redes sociales que se defendería ante la Justicia y que mantendría su residencia, el avance de las denuncias aceleró su partida. Flávio Bolsonaro arrastra una por blanqueo de capitales y desvío de fondos mediante plataformas de apuestas deportivas (bets), y otra vinculada al escándalo del Banco Máster y el empresario detenido Daniel Vorcaro. Esta última maniobra involucra desvíos millonarios disfrazados de supuestos aportes para el financiamiento de una película biográfica sobre la figura de su padre.




