En el marco de la visita del presidente Javier Milei a la provincia de Catamarca, el diputado nacional y principal referente local de La Libertad Avanza (LLA), Adrián Brizuela, desató un verdadero escándalo al decir ante la prensa que el mandatario había sido golpeado por fallas en el esquema de seguridad, para luego verse obligado a desmentir sus propias palabras.
Ante la prensa local, Brizuela no dudó en señalar las fisuras en la custodia presidencial y sembró la alarma sobre la integridad física del Jefe de Estado: “Lo golpearon, está con dolor en el cuello, salió golpeado y lo subieron a la habitación. Algo falló ahí en la seguridad del Presidente, está golpeado así que lo subieron a la habitación”, disparó el legislador.
Las declaraciones de Brizuela inundaron las redes sociales y generaron un inmediato revuelo político que amenazó con empañar la agenda oficial. Ante la escalada, la conducción nacional y provincial de La Libertad Avanza tuvo que emitir de urgencia un comunicado oficial para desacreditar a su propio diputado.
A través de un escrito, la filial libertaria catamarqueña buscó llevar tranquilidad y desmentir la existencia de un ataque: “Informamos que el mandatario no recibió ningún golpe durante su ingreso al establecimiento donde se realizó la actividad”, aclaró.
Y luego, añadió: “El Presidente disfrutó de un cálido y multitudinario recibimiento por parte de más de 1.200 dirigentes, referentes y simpatizantes que se acercaron a saludarlo”. Asimismo, defendieron el trabajo del personal a cargo de la protección presidencial: “El operativo de seguridad se desarrolló con normalidad y cumplió con los protocolos previstos, como ha ocurrido en los distintos encuentros públicos que el Presidente ha mantenido en todo el país”.
El propio Brizuela salió a hablar en una entrevista con Radio La Red para jurar que jamás había dicho lo que había dicho. “No hubo ningún tipo de agresión (a Milei), ni física ni verbal. Quiero desmentirlo de manera categórica”, señaló.
Para explicar por qué había instalado la versión de que Milei terminó recluido en una habitación de hotel con dolor cervical, el legislador dijo que las molestias del Presidente respondían al «amor» de la militancia: “Hubo una avalancha por el fervor, gente que quería tocarlo, sacarse una foto. Se produjo un amontonamiento, pero no hubo ningún tipo de agresión (…) Lo que yo dije es que el Presidente salió golpeado fruto de los apretujones, pero no hubo agresión ni ataque”, concluyó.




