Manzano, Vila y Filiberti se quedan con MetroGAS: YPF aceptó una oferta de Edenor por USD 780 millones

El grupo empresario se quedará con el control de la principal distribuidora de gas de la Ciudad de Buenos Aires y parte del conurbano. YPF también transferirá su participación del 5% en MetroENERGÍA.

YPF aceptó la oferta de USD 780 millones presentada por Edenor para adquirir su participación del 70% en MetroGAS, en una operación que marca la salida de la petrolera del control de la principal distribuidora de gas natural del área metropolitana.

La propuesta fue seleccionada después de un proceso competitivo en el que participaron distintos interesados y que tuvo a Citigroup como asesor financiero de YPF. La decisión fue aprobada por el directorio de la petrolera.

La operación no se limita a las acciones de MetroGAS. YPF también transferirá su participación del 5% en MetroENERGÍA, la comercializadora de gas vinculada a la distribuidora.

Edenor amplía su presencia en el negocio energético

Con la adquisición, Edenor avanzará desde el negocio de distribución eléctrica hacia el mercado del gas natural. MetroGAS presta servicio a aproximadamente 2,25 millones de clientes en la Ciudad de Buenos Aires y once municipios del conurbano bonaerense. La compañía es una de las principales distribuidoras de gas natural del país y, por cantidad de clientes, se ubica entre las mayores de Sudamérica.

La operación representa, además, un nuevo movimiento de consolidación dentro de un grupo empresario con presencia en distintos sectores estratégicos de la economía argentina. Edenor está vinculada a empresarios como José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, mientras que Manzano ya tenía participación indirecta en MetroGAS a través de Integra Gas Distribution. De esta manera, la operación le permite al grupo ampliar su exposición a dos servicios públicos esenciales: electricidad y gas.

La venta se produce en un momento clave para MetroGAS

MetroGAS llega al cambio de control después de varios años de recomposición de sus resultados, en un contexto marcado por la actualización de las tarifas de los servicios públicos.

La compañía también avanzó durante los últimos años en la recuperación de su situación financiera y en un proceso de recomposición de sus ingresos, luego de un largo período de tarifas reguladas y dificultades para sostener sus niveles de inversión.

El cambio de accionista se produce, además, mientras el sector energético argentino atraviesa una etapa de fuerte reconfiguración, con nuevas inversiones privadas y una creciente participación de empresas en distintos segmentos de la cadena energética.

MetroENERGÍA también cambia de manos

Otro aspecto relevante de la operación es MetroENERGÍA. La comercializadora está integrada por MetroGAS, que posee el 95%, e YPF, que mantiene el 5% restante. La transferencia de esa participación acompaña la venta del paquete mayoritario de MetroGAS.

Así, la operación no solamente modifica quién controla la distribuidora de gas, sino que también amplía la participación del grupo comprador en el negocio de comercialización.

¿AySA, el próximo objetivo?

La compra de MetroGAS también vuelve a poner el foco sobre una eventual participación del grupo empresario en el proceso de privatización de AySA, la empresa estatal encargada del servicio de agua y saneamiento en buena parte del Área Metropolitana de Buenos Aires. Por ahora, se trata de una posibilidad y no de una operación confirmada.

Sin embargo, una eventual adquisición de AySA profundizaría todavía más la presencia del grupo en los servicios públicos del AMBA, al sumar agua y saneamiento a sus posiciones en los mercados eléctrico y gasífero.

Una operación que redefine el mapa de los servicios públicos

La compra de MetroGAS por USD 780 millones constituye uno de los movimientos empresariales más relevantes del sector energético argentino en lo que va del año. Para YPF, representa la salida de un activo ajeno al núcleo de su estrategia centrada en el desarrollo de hidrocarburos y Vaca Muerta.

Para Edenor y sus socios, en cambio, significa dar un paso decisivo hacia el negocio del gas y sumar el control de una empresa que abastece a unos 2,25 millones de clientes.

El resultado es una mayor concentración de activos estratégicos de servicios públicos en manos de un mismo grupo empresario, en un mercado energético argentino que atraviesa una profunda transformación.