En el marco del 62° Coloquio IDEA, el presidente Javier Milei volvió a victimizarse para justificar la falta de resultados en el bolsillo de los argentinos. Con una exposición virtual emitida desde París —donde participa de la Argentina Week— y bajo el formato de un reportaje conducido por el periodista José del Rio, el mandatario argumentó que la inflación no está en cero debido a «los intento de siete golpes de Estado” y “actos terroristas en la calle”, además de otras presiones políticas y económicas.
“Si no hubiéramos enfrentado el intento de 7 golpes de Estado y actos terroristas en la calle, la inflación llegaría a 0”, sostuvo Milei durante su exposición.
En un intento por defender el rumbo de su gestión y el impacto del ajuste, Milei aseguró haber erradicado la suba de precios «en un 90% o 95%», pero de inmediato acudió a una excusa inverosímil para explicar el remanente inflacionario.
Ante empresarios y ejecutivos, Milei sostuvo que la Argentina recién podría converger hacia los niveles de una potencia económica dentro de «un plazo de entre 30 y 40 años». Para el Presidente, el secreto reside en que «lo primero que hay que tener es paciencia», ya que «los procesos de crecimiento no son instantáneos».
En el afán de pedir que se evalúe la gestión «en términos numéricos y no en términos de sensaciones», el economista aseguró que su programa «es mucho mejor que el mejor de la historia». Sin embargo, el momento de mayor desconexión con la calle ocurrió al abordar la situación social.
Según el mandatario, desde su llegada al Sillón de Rivadavia los salarios informales experimentaron «un aumento real del 60%». De esta manera, afirmó que el sector no registrado «es el que está absorbiendo los cambios estructurales» y que los trabajadores están «esperando a pasar a la formalidad o no, de acuerdo con los resultados electorales».
A lo largo de toda la entrevista, el eje de la exposición viró hacia el calendario electoral de 2027, el cual Milei planteó como una bisagra refundacional para la continuidad de su modelo de apertura indiscriminada y eliminación de regulaciones.
Con tono amenazante, el libertario sostuvo que «los argentinos se van a jugar el futuro en la próxima elección» y prometió que un eventual segundo mandato desatará una embestida privatizadora y flexibilizadora. «Si nosotros recibimos el favor de los argentinos el año que viene, a partir del 11 de diciembre del 2027, la velocidad que van a tener las reformas van a ser únicas e irrepetibles en el mundo», graficó el libertario, rematando con que el cambio será tan acelerado que «en seis meses no las van a poder reconocer».




