Antes de dar inicio a la tradicional movilización que sostienen semana a semana contra el gobierno de Javier Milei, un grupo de jubilados y pensionados colocaron hileras de cruces frente al Congreso de la Nación para homenajear y visibilizar a los adultos mayores fallecidos por el desmantelamiento del sistema sanitario, el recorte en la entrega de medicamentos y la licuación de los haberes previsionales.
“Cada cruz representa un jubilado”, sintetizó un pensionado y excombatiente de la Guerra de Malvinas. Los manifestantes apuntaron al impacto que el vaciamiento del PAMI y el aumento desmedido en los precios de los remedios están generando en la vida cotidiana de miles de personas, derivando en situaciones de extrema desesperación que incluyen hasta casos de suicidio entre adultos mayores.
El centro de las críticas estuvo focalizado en la barrera económica para acceder a tratamientos médicos indispensables. Jubilados que perciben el haber mínimo detallaron cómo deben recortar dosis o discontinuar terapias por la imposibilidad de costear los valores de mercado de los medicamentos. Esta pérdida acelerada del poder adquisitivo obliga a muchos a recurrir al auxilio financiero de sus familias para no caer en la indigencia total o la falta de insumos básicos de supervivencia.
Frente a la parálisis de la obra social estatal, la protesta sirvió también para presionar por el tratamiento de iniciativas en el Poder Legislativo. Entre los proyectos presentados en la Cámara de Diputados se busca declarar la emergencia y garantizar la cobertura del 100% para medicamentos esenciales destinados a enfermedades crónicas.
En esa misma línea, la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones de Jubilados y Pensionados, que impulsó la convocatoria, volvió a poner sobre la mesa sus demandas históricas: un haber mínimo que equipare el costo real de la canasta básica del adulto mayor y la restitución inmediata del sistema de prestaciones integrales a través del PAMI.
La intervención del miércoles volvió a dejar al descubierto el costado más feroz de la hoja de ruta oficial: un modelo de motosierra que sostiene sus metas de superávit presupuestario a costa de la salud, la dignidad y la vida de los adultos mayores.




