Luego de que la Real Academia de las Ciencias de Suecia anunciara que el Premio Nobel de Economía 2026 fue otorgado a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford, el oficialismo libertario tuvo que improvisar un operativo de control de daños. El encargado de dar las explicaciones de la derrota fue el asesor presidencial y ex titular de Nucleoeléctrica, Demián Reidel, quien justificó que Javier Milei no fue galardonado simplemente porque todavía no terminaron «el paper» con el que planean revolucionar la ciencia económica mundial.
Sin embargo, fue el propio Presidente quién se había encargado de inflar el globo retuiteando una publicación del ex jefe de asesores de Alberto Fernández y ex CEO de Syngenta, Antonio Aracre, quien se hizo eco de una nota periodística basada en una plataforma digital de apuestas que ubicaba a Milei y a Reidel entre los supuestos «favoritos» para llevarse la distinción. «¿Te imaginás el impacto local?», fantaseaba en X.
Cabe recordar la devoción del Presidente por este proyecto: en julio pasado, el propio mandatario había escrito «Habemus paper», en referencia al borrador titulado “Minimum Viable Scale” (Escala Mínima Viable), un escrito con el que Reidel y Milei se encierran durante horas en la Quinta de Olivos para «reescribir la teoría económica moderna» de abajo hacia arriba».
Ante el dictamen de la Academia en Estocolmo que premió las investigaciones sobre la estabilización neokeynesiana y el estudio del consumo en las recesiones, Reidel salió al cruce de las burlas en redes sociales justificándose.
“Primero, ni siquiera terminamos el paper. Como dijo Javier, todavía no lo merecemos. Todavía. Segundo, a ningún presidente se le exige ganar un Nobel de Economía para no ser considerado un fracaso. ¿Por qué a Milei sí? Ahhh, ya sé. Porque se atreve a intentarlo. Y eso es lo extraordinario. No sé si algún día vamos a ganar el Nobel. Pero vamos a intentarlo”, señaló el funcionario.
Milei debió dar explicaciones durante una entrevista concedida a Radio Mitre, donde le preguntaron cómo había procesado que el Nobel cayera en manos de dos economistas neokeynesianos. “En principio, lo que hay que comprender de los neokeynesianos es que, luego de ser apaleados por Milton Friedman, hicieron una evolución conceptual donde incorporaron las restricciones de presupuesto y el análisis neoclásico”, manifestó.
Luego de eso, el libertario contestó: “Si hay alguien que sabe de microeconomía, soy yo”. Para dar sustento a semejante autoelogio, el Presidente sacó a relucir sus antecedentes docentes: “Fui profesor de microeconomía durante 25 años. Y no solo eso, sino que además mi curso fue ponderado por los mejores microeconomistas de la Argentina”.
En el cierre, el mandatario no dudó en menospreciar al resto de sus colegas del país para ponderar su propia figura: “En lugar de hacer la macro berreta que hacen la mayoría de los economistas argentinos, yo hago equilibrio general intertemporal”.




