Rebelión en la granja: los bots del cineasta libertario Oría quedaron expuesto por un error amateur

Santiago Oría quedó en el centro de las burlas después de que decenas de cuentas respondieran a un mensaje suyo con la palabra “reply”, números de automatización y consignas repetidas contra el kirchnerismo. Los perfiles, muchos en inglés o vinculados a criptomonedas y otros países, alimentaron las sospechas sobre una campaña coordinada.

Santiago Oría se transformó en una catarata de memes, capturas y burlas en la red social X. El cineasta libertario, que en los últimos meses ganó influencia dentro del esquema de comunicación del Gobierno, respondió a una publicación del filósofo Alejandro Rozitchner y, poco después, decenas de cuentas comenzaron a contestarle con consignas contra los “kukas” y una particularidad que despertó todas las sospechas: la palabra “reply” seguida de números en cada una de ellas. Un papelón.

Lo que debía parecer una ola espontánea de apoyo terminó exponiendo un error amateur con una serie de cuentas con nombres extraños, publicaciones en inglés, referencias a criptomonedas, perfiles que afirmaban estar radicados en países como Indonesia o Nigeria y hasta errores de codificación como “%20” en lugar de espacios.

Independientemente de quién haya estado detrás, el episodio convirtió una supuesta demostración de apoyo digital en un nuevo motivo de burla para el oficialismo.

El episodio se produjo después de un intercambio entre Oría y Alejandro Rozitchner. El filósofo, vinculado al macrismo y hoy al mileísmo, escribió: «Principio de locura populista: ¡no vamos a permitir que nos arrebaten nuestra pobreza!».

Oría respondió: “Son pobristas!!! Piden literalmente estar peor!!!”. A partir de allí comenzó la lluvia de respuestas. Decenas de cuentas aparecieron para respaldar el mensaje del cineasta libertario. Sin embargo, lejos de parecer una reacción espontánea, los mensajes comenzaron a mostrar patrones repetidos y errores que llamaron inmediatamente la atención: todos repetían la palabra “reply”, acompañada en algunos casos por números.

El comando que aparentemente debía permanecer oculto terminó publicado a la vista de todos. La macana fue tan evidente que usuarios de X comenzaron a sacar capturas y compartirlas con comentarios irónicos.

Las cuentas involucradas tampoco ayudaron demasiado a disimular el episodio. Algunas llevaban nombres tan reales como “oxhusk”, “kip.eth”, “sadiq”, “glyphrot” o “gr8test”. Varios perfiles publicaban principalmente en inglés, promocionaban criptomonedas o tenían descripciones que no guardaban ninguna relación evidente con la política argentina.

En ese contexto, resultaba difícil presentar aquella avalancha de respuestas como una movilización orgánica de ciudadanos argentinos que, espontáneamente, habían decidido salir a respaldar el mensaje de Oría.

El supuesto ejército digital libertario, al menos en esta ocasión, parecía hablar más inglés que español rioplatense. El episodio generó sospechas sobre una posible granja de cuentas contratada para amplificar el mensaje.

El debut de Oría en medio de la disputa por el control digital

El episodio se produjo mientras Oría ganaba influencia dentro de la comunicación libertaria, por sobre el sector vinculado a Santiago Caputo. El Gobierno negó que existiera un reemplazo formal, aunque desde el oficialismo se atribuyó al cineasta un rol cada vez más importante dentro de un esquema digital compuesto por decenas de cuentas y una estrategia de comunicación que fue fundamental para el ascenso de Javier Milei.

Oría es uno de los nombres más vinculados a la construcción audiovisual y estética del fenómeno libertario. Pero el episodio de los bots llegó en un momento particularmente incómodo.

El ecosistema digital que durante la campaña presidencial funcionó como una de las principales fortalezas del mileísmo muestra señales de desgaste. Durante meses, las redes sociales fueron el territorio donde Milei lograba instalar debates, dominar conversaciones y recibir un respaldo masivo de cuentas libertarias. Hoy el panorama parece bastante diferente.

Cada publicación del Presidente recibe más respuestas críticas, burlas e insultos que contrastan con la etapa en la que el oficialismo parecía dominar la conversación digital.

El episodio de Oría también recordó otros antecedentes de campañas digitales que terminaron expuestas por errores monumentales, como el que sucedió durante el gobierno de Mauricio Macri, con una campaña de apoyo en redes para las PASO de 2019.

La célebre Lavonne Smythorsmith publicó entonces: “¡Satisface a Mauricio, no te relajes! ¡Te elijo! ¡Caricia significativa proveniente de Hurlingham! #YoVotoMM”.

La frase quedó como un símbolo por el intento de fabricar espontaneidad mediante mensajes que terminaban produciendo el efecto contrario. La diferencia es que esta vez ni siquiera habrían borrado el comando.

A favor del cineasta libertario, el mundo digital libertario tampoco estuvo libre de errores durante la etapa del Mago del Kremlin. En el primer año de gestión también aparecieron cuentas extranjeras que mostraban un conocimiento sorprendentemente específico sobre la realidad argentina. Uno de los más conocidos fue el de Balram Singh Chauhan, una cuenta que, desde la India, parecía particularmente interesada e informada sobre el conflicto universitario argentino.

El papelón llega además en un contexto de fuerte caída de la presencia digital libertaria. Durante la campaña presidencial y los primeros meses de gobierno, Milei logró construir en las redes una imagen de enorme impacto.

Su actividad en X era amplificada por miles de cuentas, influencers, trolls y usuarios que convertían prácticamente cada publicación en un tema de conversación. En los últimos meses se observa un descenso en la capacidad del oficialismo para dominar la conversación digital.

La pérdida de centralidad digital coincide con un deterioro de la imagen presidencial reflejado en diferentes encuestas y con una creciente presencia de mensajes contra el libertario.

Algunos atribuyen esa caída a la detención del exasesor del presidente y dueño de La Derecha Diario, Fernando Cerimedo, acusado de mandar a matar a su novia en Bolivia. Otros hablan de la huelga dentro de Las Fuerzas del Cielo, el espacio que conduce Santiago Caputo. Mientras que los más pesimistas sostienen que cada vez resulta más difícil encontrar usuarios dispuestos a defender al Gobierno con el entusiasmo de los primeros tiempos.