LOS GASTOS QUE INVESTIGA LA JUSTICIA
Los consumos con tarjetas de crédito de Manuel Adorni pasaron a ser uno de los ejes de la investigación judicial por enriquecimiento ilícito que impulsa el fiscal Gerardo Pollicita. La documentación muestra que, entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, el entonces vocero presidencial —y luego jefe de Gabinete— registró gastos por $139.110.716,60, un nivel de consumo que durante gran parte de ese período superó su salario como funcionario.
La reconstrucción de los movimientos financieros forma parte de las medidas ordenadas por la fiscalía para verificar si existe correspondencia entre ingresos declarados y gastos reales. El análisis no contempla, además, los pagos en efectivo que aparecen en la causa, como los u$s245.000 que habría destinado a refaccionar su casa en Indio Cuá.
Según Clarín, en 2024 Adorni gastó casi $51 millones con tarjeta; en 2025, fue más de $68 millones. Solo en los primeros cuatro meses de 2026 gastó casi $20 millones.
Lo llamativo es que hasta enero de 2026, Adorni percibía entre $2,5 y $3,5 millones por mes, es decir, gastaba con tarjeta el doble de lo que cobraba. Mientras tanto, su esposa dejó de ser monotributista a ser empresaria del coaching ontológico que llegó a recibir millonarios contratos por parte del Estado, algo que también figura en el radar de los investigadores.
Como si el desfasaje no alcanzara, la causa incorporó testimonios que describen el uso de tarjetas de crédito de funcionarios para gastos personales. Laura Daniela Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales, declaró que compró un monitor gamer para Adorni por $2,2 millones; Gisela Kocsis confirmó haber pagado más de $8 millones en sábanas. Otro empleado, Luis Enrique Aluju, habría adquirido dos proyectores para videojuegos, de $1,8 millones cada uno.
Según los registros, los resúmenes se cancelaban por débito automático, sin mora. La fiscalía intenta determinar si existió compras personales con tarjetas de terceros y devoluciones por fuera del circuito bancario.