La visita de Javier Milei a la ORT desató una fuerte interna en una de las instituciones educativas más importantes de la comunidad judía argentina. Hubo protestas y abucheos cuando llegó, cuestionamientos de estudiantes y una carta firmada por exalumnos, docentes, trabajadores y familias que rechazó la presencia del Presidente.
Pero también hubo jóvenes que aprovecharon la visita para sacarse fotos con Milei y otros que lo ovacionaron desde las ventanas del edificio. El propio mandatario retuiteó videos de su salida de la institución en los que se lo veía rodeado por estudiantes que lo saludaban.
Afuera, el clima era muy diferente. Vecinos recibieron al Presidente con abucheos y protestas, en medio de un importante operativo de seguridad que incluyó calles cortadas, perros antibombas y francotiradores.
Dentro de la escuela también aparecieron expresiones de rechazo. Algunos estudiantes llevaron pañuelos verdes y banderas con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, en una jornada que dejó expuesta la división que provocó la presencia del jefe de Estado.
Antes de la llegada del Presidente, exalumnos, profesores, trabajadores y familias hicieron circular una carta titulada “Rechazamos la presencia de Javier Milei en las escuelas ORT”. Los firmantes sostuvieron que la discusión no se trataba simplemente de una diferencia ideológica, sino de los límites que una institución educativa debía establecer frente a determinados discursos del Presidente.
“Una persona que difunde y defiende discursos de odio no puede de ninguna manera utilizar un espacio educativo para hacerlo”.
La advertencia no impidió la visita. Milei llegó a la institución y habló durante más de cuarenta minutos frente a estudiantes de cuarto y quinto año.
El tema formal de la conferencia era “Ética como política de Estado”. Sin embargo, el Presidente aprovechó la ocasión para presentar el epílogo de su nuevo libro, La moral como política de Estado, al que tituló “Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso”.
“Los valores del judaísmo son determinantes en la construcción de las políticas públicas que nosotros aplicamos”, comenzó Milei.
El Presidente explicó que el origen intelectual de su texto incluyó conversaciones con rabinos, pero también sus charlas nocturnas con Alejandro Fantino. Según relató, ambos mantienen extensas conversaciones “en términos filosóficos” una vez finalizado su trabajo, y de una de ellas surgió parte de la idea que luego desarrolló ante los alumnos.
A partir de allí, Milei avanzó sobre su tesis económica y religiosa. “El capitalismo es el sistema que Dios preparó a través de la ley para que después de la caída el trabajo continuara”. Y agregó: “No lo inventó el hombre. El hombre lo descubrió al obedecer”.
Para Milei, las condiciones necesarias para el funcionamiento del capitalismo se encuentran directamente contenidas en los Diez Mandamientos. “Esto no es una metáfora ni una analogía, es una correspondencia estructural”.
También sostuvo que la libertad no constituye una construcción política surgida de las sociedades modernas, sino que se trata de “un don divino”.
Después de presentar al capitalismo como parte de un orden establecido por Dios, Milei dirigió su discurso hacia el marxismo. “Cuando uno rechaza la ley de Dios, cuando adscribe al marxismo, el resultado no es incierto”, afirmó.
El Presidente sostuvo que el marxismo no constituye simplemente una teoría económica alternativa con errores que puedan ser corregidos. «Es algo mucho más serio: Marx era satanista», lanzó.
Milei sostuvo que esa conclusión surge de textos juveniles del filósofo alemán. Para fundamentar su postura, leyó fragmentos atribuidos a Karl Marx y citó el libro Marx y Satanás, del pastor rumano Richard Wurmbrand. «No es una acusación retórica, es una descripción de la cosmovisión que es la raíz del sistema», afirmó.
El Presidente sostuvo que esa concepción produce valores “exactamente opuestos a los valores judeocristianos” y vinculó al marxismo con el exterminio. «El resultado siempre es el mismo: miseria, muerte, infierno en la tierra», dijo. Y completó: “Mientras que el programa de Dios trae abundancia y armonía espiritual y material, el programa marxista es un programa satánico que en lugar de traer el paraíso te trae el infierno”.
La charla que oficialmente giraba alrededor de la ética como política de Estado terminó así convertida en una nueva exposición de la visión ideológica de Milei.
La conferencia tuvo además otro momento incómodo para las autoridades de la ORT. Cuando aparecieron abucheos contra periodistas, Milei no intentó frenar la situación. Por el contrario, alentó a los alumnos a redoblarlos y pidió que fueran más fuertes porque se los iba a festejar.
La escena tocó directamente uno de los puntos planteados en la carta de rechazo a su visita: los reiterados ataques del Presidente contra la prensa.




