La imagen del Gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus peores momentos. Sin embargo, el dato político más interesante no está solamente en la caída del oficialismo: el malestar con la gestión todavía no encuentra una oposición capaz de transformarlo en una alternativa nacional competitiva.
Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix, la aprobación de la gestión presidencial se ubicó en 31,4%, mientras que la desaprobación alcanzó el 58,8%. La diferencia supera así los 27 puntos porcentuales.
El deterioro resulta todavía más evidente cuando se observa la evolución de los últimos meses. En febrero, la aprobación había llegado al 45%, el mejor registro del año y el único momento en que consiguió igualar a la desaprobación. Desde marzo, en cambio, comenzó una caída sostenida. El recorrido fue de 38,5% en marzo a 33,1%, luego 32,2% y finalmente 31,4%.
En la medición de junio de Zentrix, la aprobación se había ubicado en 33,2% y la desaprobación en 56,6%. Aquel informe ya advertía que el repunte registrado entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 se había agotado y que el Gobierno volvía a perder terreno.
El problema vuelve a aparecer en el bolsillo
El deterioro político tiene un correlato directo en la percepción económica. De acuerdo con los datos que aporta la medición de julio, el 61,8% evalúa negativamente la situación económica del país, mientras que el 42,8% tiene una mirada negativa sobre su propia situación.
Hay otros dos números que explican bastante bien el humor social: el 61,9% afirma haberse endeudado durante los últimos seis meses y el 66% sostiene que sus ingresos alcanzan hasta el día 20 del mes o incluso menos.
No hace falta demasiada ingeniería electoral para entender el problema. El MOP de junio ya había encontrado una señal similar, donde el 61% afirmaba que sus ingresos alcanzaban como máximo hasta el día 20, mientras que el 86,1% sostenía que su salario no le ganaba a la inflación.
Milei también pierde terreno en su imagen personal
El desgaste no queda limitado a la evaluación de la gestión. La imagen personal del Presidente también muestra números negativos. Según la medición de julio, Milei registra 30,9% de imagen positiva contra 58,5% de negativa. En febrero, la imagen positiva había alcanzado el 47%. Si bien la imagen de Milei empieza a erosionarse, todavía conserva un amplio núcleo de respaldo.
Jóvenes, varones y el interior: dónde conserva Milei su apoyo
El Presidente mantiene sus mejores registros entre los menores de 40 años, donde alcanza un 38% de imagen positiva. El escenario se modifica a medida que aumenta la edad. Entre los mayores de 60 años, la imagen negativa llega al 59,6%.
También existe una diferencia marcada entre varones y mujeres. Entre los hombres, Milei alcanza un 36,8% de imagen positiva. Entre las mujeres, el registro cae al 25,1%, mientras que la imagen negativa trepa al 65,9%.
Por territorio, el rechazo también presenta diferencias. El AMBA aparece como la región con mayor imagen negativa, con 63,6%. El perfil que conserva una valoración relativamente más favorable del Presidente queda, entonces, bastante definido: jóvenes, varones y sectores del interior.
En el extremo contrario aparecen principalmente mujeres, mayores de 40 años y habitantes del AMBA.
Kicillof aparece, pero tampoco logra romper el techo
El desgaste de Milei podría hacer pensar que el electorado opositor ya encontró quién capitaliza ese rechazo. El principal dirigente opositor, Kicillof, registra 35,4% de imagen positiva y 51,5% de negativa.
El gobernador bonaerense presenta además un perfil bastante definido. Su imagen positiva crece con la edad: pasa del 21% entre los más jóvenes al 41% entre los mayores de 60 años. También consigue mejores números entre las mujeres, donde alcanza el 43% de imagen positiva, frente al 28% entre los varones.
Territorialmente, su mejor desempeño aparece en el AMBA, con 41% de imagen positiva, mientras que en el interior la negativa alcanza el 56%. El problema para Kicillof es evidente: tiene un piso opositor importante, pero todavía enfrenta dificultades para convertirlo en una mayoría transversal.
Bregman, la excepción dentro del tablero opositor
Myriam Bregman es la única figura medida que presenta un diferencial de imagen positivo, con 43,1% de valoración favorable frente a 40% de negativa.
Su desempeño entre las mujeres es todavía más fuerte: alcanza el 53% de imagen positiva, el registro más alto obtenido por cualquier dirigente en ese segmento. Además, su valoración se mantiene estable entre los distintos grupos etarios. Sin embargo, una buena imagen no necesariamente equivale a una candidatura competitiva.
Bregman puede tener una valoración favorable dentro de determinados sectores, pero eso no significa que hoy esté en condiciones de disputar una elección presidencial con posibilidades reales de ganar.
El problema opositor: hay rechazo, pero no hay dueño
Ese es probablemente el dato político más importante de todos. Milei puede estar perdiendo apoyo aunque todavía no tiene un nuevo destino.
La oposición tiene dirigentes con niveles importantes de conocimiento, estructuras territoriales y núcleos electorales consolidados. Lo que todavía no aparece con claridad es una figura capaz de reunir detrás suyo a sectores heterogéneos del electorado.
Kicillof tiene un piso importante pero arrastra un nivel elevado de rechazo. Bregman muestra una valoración positiva llamativa, pero carece de una estructura electoral nacional comparable. Y detrás aparecen otros dirigentes y espacios que todavía no logran instalarse como una opción presidencial.
A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, el escenario aparece todavía abierto porque aunque el oficialismo enfrenta un desgaste sostenido, la oposición todavía no consigue transformar ese malestar en una alternativa.




