La Corte Suprema intenta atajarse de las críticas de la opinión pública tras abrirle la puerta al remate del territorio nacional, pero el repudio los acompañó hasta la Patagonia. Este jueves,los integrantes del Máximo Tribunal —Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti— arribaron a San Martín de los Andes, provincia de Neuquén, para encabezar el XXVI Encuentro de Jueces de Tribunales Orales.
Militantes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se movilizaron hasta las puertas del Hotel Le Village, ubicado en pleno centro de la villa cordillerana, donde se alojan los magistrados. Entre cánticos, bombos, banderas y una lluvia de papelitos, el gremio montó un escrache bajo la consigna «la patria no se vende», en rechazo a la resolución que volvió a poner en vigencia la derogación de la Ley de Tierras Rurales dispuesta en el controvertido DNU 70/2023 de Javier Milei.
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, salió con los tapones de punta a través de sus redes sociales para sintetizar el malestar que provocó el desembarco cortesano en suelo patagónico, una de las zonas más codiciadas por los grandes magnates internacionales.
Esta semana, la Corte resolvió tumbar la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que declaraba inconstitucional el artículo 154 del megadecreto libertario. Para sacarse el problema de encima sin definir el fondo de la cuestión, Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti desestimaron la demanda presentada originalmente por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) argumentando que la entidad «carecía de legitimación» para hacer el reclamo.
Al hacer lugar al recurso presentado por el Ejecutivo nacional y voltear la medida cautelar que protegía las tierras argentinas, el Palacio de Tribunales le destrabó el negocio al Gobierno y dejó vía libre para que capitales, corporaciones y Estados extranjeros puedan adquirir tierras rurales, agua y zonas de seguridad de frontera sin ningún tipo de límite ni control estatal. Un favor político directo para la Casa Rosada justo cuando la oposición le había frenado esa misma intención en las calles con una masiva movilización popular y el Congreso.
El sacudón no se limitó a la manifestación gremial en la vereda del hotel. La visita de los supremos generó un fuerte impacto en el Concejo Deliberante, que en una sesión convulsionada, aprobó este mismo jueves una declaración de repudio formal contra la resolución de la Corte Suprema. La iniciativa salió adelante por una contundente mayoría de 7 votos a favor y solo uno en contra, reflejando el rechazo institucional de la comunidad patagónica a la entrega de la soberanía territorial.
Mientras afuera se multiplicaban los escrachos y el rechazo político, adentro del Le Village los magistrados intentaron dar inicio al evento de actualización jurídica, que fue declarado de interés por el Gobierno provincial neuquino y que se extenderá hasta el viernes. Se supone que el encuentro busca ser un «espacio de debate, puesta en común y actualización sobre la labor jurisdiccional, el funcionamiento de los tribunales orales y aspectos procesales actuales».




