Juan Grabois reveló este martes detalles del encuentro privado que mantuvo con el empresario germano-estadounidense Peter Thiel, uno de los inversores tecnológicos más influyentes del mundo y cofundador de PayPal y Palantir, quien reside en Argentina desde comienzos de este año.
El dirigente social explicó que decidió reunirse con Thiel para conocer de cerca su forma de pensar y comprender la influencia que ejerce sobre la élite tecnológica global. «Fui para entender cómo funciona el circo», afirmó durante una entrevista con Radio con Vos.
Grabois sostuvo que la conversación abordó temas vinculados con la regulación de la inteligencia artificial, el ingreso básico universal, las encíclicas del papa León XIV, el concepto del anticristo en determinados sectores del pensamiento conservador y el papel de Argentina en el escenario internacional. «Uno tiene que saber reunirse con el más humilde de los cartoneros y con la más alta curia internacional», agregó al justificar el encuentro.
La reunión se realizó en la residencia que Thiel adquirió en Barrio Parque, donde vive desde abril. El empresario se instaló en el país para seguir de cerca la experiencia libertaria encabezada por el presidente Javier Milei, con quien mantuvo varias reuniones en la Casa Rosada durante los últimos meses.
Según explicó Grabois, uno de los principales objetivos del encuentro fue analizar la visión de Thiel sobre la encíclica publicada por el papa León XIV, que plantea cuestionamientos al desarrollo tecnológico y al impacto de la inteligencia artificial. «Comprender este debate y lo que está pasando es lo más importante en este momento histórico», sostuvo.
Además, respondió a quienes cuestionaron la reunión. «Perderse la oportunidad de interactuar con el principal intelectual orgánico y miembro de la élite de Silicon Valley es una estupidez astronómica», expresó.
Durante la entrevista, Grabois señaló que expuso ante Thiel su visión basada en el humanismo católico y en un Estado con fuerte capacidad regulatoria, una postura que, según explicó, contrasta con las ideas de parte del sector tecnológico que promueve una menor intervención estatal y cuestiona el funcionamiento de las democracias representativas.
También hizo referencia a las diferencias ideológicas que atraviesan el debate sobre el desarrollo tecnológico. «Estamos hablando de gente muy inteligente. No son estúpidos. Son influyentes. Dicen que Greta Thunberg representa al anticristo. No es una pelotudez desde la perspectiva de ellos, porque Greta plantea una regulación global», afirmó.
Para Grabois, la reunión permitió conocer de primera mano cómo piensa una de las figuras más influyentes del ecosistema tecnológico mundial y comprender el impacto que esas ideas podrían tener sobre la política, la economía y el futuro de las democracias.




