Endeudados para vivir: un tercio pide crédito para comprar alimentos y otro 25,9% para pagar deudas

Un relevamiento de Management & Fit mostró que el 71,9% de los encuestados tiene deudas. El 33,4% recurrió al crédito para comprar alimentos y cubrir los gastos del mes, mientras que otro 25,9% se endeudó para pagar obligaciones anteriores.

Mientras la Casa Rosada y las proyecciones de algunas consultoras hablan de una presunta desaceleración de la mora para el cierre de año, la economía real destruye cualquier narrativa oficial. Las familias argentinas se encuentran entrampadas en un espiral de asfixia financiera donde el crédito dejó de ser una herramienta de progreso, inversión o consumo de bienes durables para transformarse en un mero mecanismo de supervivencia diaria.

Así lo corrobora el último Monitoreo de Opinión Pública elaborado por la consultora Management & Fit, correspondiente a julio de 2026. El relevamiento a nivel nacional arroja una cifra demoledora: el 71,9% de los encuestados reconoció encontrarse endeudado. Los datos exponen el grado de deterioro en la capacidad de pago de los hogares, donde la falta de ingresos empuja a la población a financiar gastos cotidianos de primera necesidad y a tomar nueva deuda para cubrir vencimientos anteriores.

Al desglosar los instrumentos de financiamiento más utilizados por las familias, la tarjeta de crédito encabeza el podio con el 37,2% de las menciones. En segundo lugar se ubican los préstamos personales o de libre disponibilidad brindados por bancos y financieras tradicionales (28,1%), mientras que las deudas generadas a través de billeteras virtuales alcanzaron el 9,9%. El mapa del endeudamiento se completa con el crédito informal prestado por familiares o amigos (3,3%) y créditos hipotecarios (2,3%).

El 33,4% de las personas endeudadas confesó haber tenido que recurrir al crédito principalmente para comprar alimentos y llegar a cubrir los gastos indispensables del mes. Es decir, uno de cada tres argentinos con deudas las contrajo para poder comer.

A este escenario se le suma un 25,9% de encuestados que tomó financiamiento para pagar otras obligaciones. En términos concretos, uno de cada cuatro toma nueva deuda para cancelar deudas previas. La compra de bienes es del 13,7%, seguida por la financiación para sostener un emprendimiento o negocio (8,5%), salud (5,9%), alquiler o vivienda (4,4%) y educación (2,4%).

Durante el mes de julio, el 53,6% de los consultados aseguró que los ingresos del hogar no le alcanzaban para cubrir los gastos habituales, lo que representa un incremento de 1,5 puntos porcentuales en comparación con el mes de junio.

Dentro de este universo en crisis, un 33,4% manifestó atravesar «algunas dificultades» para subsistir, mientras que un 20,2% admitió «grandes dificultades». En contraposición, un 34,8% señaló que llega justo a fin de mes y únicamente un 10,7% sostuvo que sus ingresos le alcanzan bien y cuenta con margen de ahorro. El informe destaca que este deterioro impacta con mayor dureza en la población femenina, las personas mayores de 40 años y los segmentos con menor nivel educativo.

Al consultar por las principales angustias personales, la dificultad para llegar a fin de mes encabezó la nómina con el 24%, seguida por los bajos ingresos con el 20,4%. Sumados, los problemas económicos acumularon el 71,4% de las respuestas totales. La fotografía de la realidad diaria se refleja en que un 37,5% de la población califica de forma negativa su situación económica personal, frente a apenas un 26% que la considera positiva.