La Corte Suprema de Justicia rechazó el planteo de la defensa del comandante de Gendarmería Juan López Torales, conocido como “el gendarme carancho”, y dejó firme el avance de la causa hacia un juicio oral por un episodio ocurrido durante una protesta de trabajadores en la autopista Panamericana en julio de 2014.
López Torales está acusado de privación ilegal de la libertad agravada por haber sido cometida con violencia y falso testimonio, luego de un operativo en el que aseguró haber sido atropellado por un manifestante.
La defensa había reclamado el cierre de la causa por prescripción. Sin embargo, el máximo tribunal rechazó el recurso y ratificó las resoluciones anteriores que habían permitido que el proceso continuara.
La maniobra que quedó registrada en video
El caso tomó notoriedad por un video registrado durante la protesta de trabajadores de la autopartista Lear. En las imágenes se observa a López Torales arrojándose sobre el capó de un automóvil que se encontraba en movimiento.
El gendarme había sostenido posteriormente que había sido embestido. Sin embargo, la secuencia registrada por periodistas que cubrían la manifestación permitió reconstruir lo ocurrido y puso en duda esa versión.
Luego de que López Torales quedara tendido sobre el asfalto, otros integrantes de Gendarmería rodearon el vehículo, sacaron por la fuerza al conductor, identificado como Romero, y lo detuvieron.
En mayo de 2016, la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado procesó a López Torales. La resolución fue posteriormente ratificada por la Cámara Federal de San Martín.
El gendarme quedó imputado por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por haber sido cometida con violencia y falso testimonio.
La denuncia del hombre detenido
Después del operativo, Romero inició una demanda contra el Estado por daños y perjuicios y relató ante la Justicia cómo se produjo el episodio.
Según su declaración, se encontraba dentro de su automóvil cuando López Torales se arrojó sobre el vehículo. “Estaba a punto de poner primera y arrancar cuando, súbitamente, un gendarme de enormes proporciones se arrojó directamente sobre el Chevrolet que conducía”, sostuvo.
Romero afirmó además que López Torales “con toda su humanidad se había tirado sobre el capot provocando una importante abolladura” y que con su codo había golpeado el parabrisas hasta hacer estallar los cristales.
Después describió la detención y denunció que fue golpeado y reducido por varios integrantes de Gendarmería. “Luego, me aplicaron golpes de puño, me arrojaron al piso, me dieron puntapiés, arrastraron mi cuerpo por el pavimento”, relató.
Según su denuncia, posteriormente fue esposado con las manos hacia atrás y trasladado detenido. “Sin que nada lo hiciera suponer, me encontraba detenido. Sin haber hecho nada, López Torales había inventado que lo había atropellado y con la falsa actuación del gendarme se promovió una detención carente de todo tipo de verdad”, sostuvo Romero ante la Justicia.
El juicio llegará doce años después
La resolución de la Corte fue firmada por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes rechazaron el planteo de la defensa que buscaba que la causa fuera cerrada por prescripción.
De esta manera, el máximo tribunal ratificó las decisiones adoptadas previamente por el Tribunal Oral Federal N°5 de San Martín y la Cámara Federal de Casación Penal.
Así, doce años después del episodio ocurrido durante la protesta de trabajadores de Lear, López Torales deberá enfrentar un juicio oral para determinar su responsabilidad en los hechos que se le atribuyen.




