El INDEC informó este jueves que la inflación de julio fue del 2,1%, una cifra que no sólo volvió a acelerar respecto del 1,9% registrado en junio, sino que también dejó expuesta la distancia entre una de las principales promesas económicas de Javier Milei y los números concretos de la economía.
El dato llevó la inflación acumulada durante los primeros siete meses de 2026 a alrededor del 19,3%. El Gobierno puede exhibir una fuerte desaceleración respecto de los niveles registrados al comienzo de la gestión, pero la inflación está lejos de haber desaparecido y, sobre todo, todavía está lejos del “cero coma algo” que el Presidente había pronosticado para estos meses.
En diciembre de 2025, Milei había sido categórico: “Para mitad del año que viene o agosto, la inflación va a pasar a ser de 0 coma algo. Seguro va a empezar con 0”. Agosto llegó y el IPC de julio, que sirve como referencia inmediata para medir la evolución del proceso, quedó en 2,1%.
El dato también interrumpió la seguidilla de tres meses consecutivos de desaceleración: abril había registrado 2,6%, mayo 2,1% y junio 1,9%.
Del “fin de la inflación” al “la bajamos”
La inflación ocupa un lugar central en el relato económico de Milei. El Presidente convirtió la lucha contra la suba de precios en una de las principales credenciales de su gestión y presentó la política monetaria y el ajuste fiscal como los instrumentos destinados a terminar con el problema.
La desinflación efectivamente existe: el ritmo de aumento de los precios es muy inferior al que recibió el Gobierno después de la fuerte aceleración de fines de 2023. Pero esa mejora no equivale a inflación cero.
Y ahí aparece la contradicción que los datos vuelven a poner sobre la mesa: el Gobierno celebra que bajó la inflación mientras las promesas más contundentes de Milei sobre su desaparición no se cumplieron.
En mayo de 2025, el Presidente había asegurado que “a mitad del año que viene la inflación en la Argentina va a ser historia, va a desaparecer”. En junio volvió a afirmar que “va a desaparecer a mitad del año que viene” y en julio insistió en que “para mitad del año que viene la inflación va a dejar de existir”.
Meses después, el pronóstico mutó: ya no se trataba de que desapareciera completamente, sino de que el IPC comenzara con “0” antes o durante agosto. La realidad estadística llegó antes que la nueva explicación.
El 2,1% y una promesa que quedó lejos
El propio Presidente fijó varias veces expectativas mucho más ambiciosas que las que finalmente se verificaron. Con un IPC del 2,1% en julio, la economía todavía registra aumentos de precios que, acumulados, representan una suba cercana al 19,3% en lo que va del año. El primer semestre había cerrado con un incremento del 16,8%.
Por eso, el “cero coma” prometido para agosto quedó bastante más lejos de lo que sugerían aquellas declaraciones presidenciales. Mientras tanto, el Gobierno insiste en presentar la baja de la inflación como prueba del éxito de su programa económico.
Siete pronósticos, una misma promesa
Milei no realizó una única predicción sobre la desaparición de la inflación. La idea apareció reiteradamente en sus discursos y entrevistas. Entre abril de 2025 y marzo de 2026 sostuvo, con diferentes formulaciones, que la inflación desaparecería o comenzaría con “0” hacia mediados de 2026 pero eso no se cumplió.
Sin embargo, la discusión tampoco termina en el porcentaje mensual. Una inflación del 2,1% puede ser presentada como un buen resultado para el Gobierno, aunque para los hogares implica que el nivel general de precios continúa aumentando mes tras mes.
Y mientras el Gobierno insiste con que “bajamos la inflación”, la pregunta política es otra: ¿cuánto tiempo puede sostenerse como éxito una promesa que pasó de “la inflación va a desaparecer” a “la inflación empieza con cero”, mientras el IPC continúa en torno al 2% mensual?
Milei construyó buena parte de su identidad política alrededor de una batalla que consideraba técnica y moral: terminar con la inflación y demostrar que el problema era consecuencia de décadas de mala política económica. La inflación efectivamente bajó pero bajar la inflación no es lo mismo que terminar con ella. Y el dato de julio vuelve a marcar esa diferencia.




