Durante su participación en el programa Enemigos del Rey, conducido por Reynaldo Sietecase en la señal de streaming Ahora Play, la periodista Mariana Brey relativizó la agresividad de Javier Milei, justificar sus exabruptos y meter a Cristina Fernández de Kirchner en la discusión para desviar el eje de la violencia institucional.
Convertida en «sommelier de puteadores», la panelista cercana al oficialismo defendió el estilo hostil del Jefe de Estado en el discurso público, sosteniendo que la descalificación o el improperio son tolerables según quien los pronuncie.
En el marco de la entrevista, Brey analizó el uso del insulto como herramienta de comunicación política y no dudó en encantar la retórica del mandatario al que defiende de forma cotidiana. Para justificarlo, recurrió a una llamativa comparación histórica: “Yo creo que a Cristina ese nivel de puteadas no le quedaba bien, ¿viste que hay gente que le queda bien el insulto? Lanata puteaba divino”, dijo.
La periodista profundizó su tesis sobre Jorge Lanata y explicó por qué considera que la agresión no encajaría de la misma manera en la figura de la expresidenta: “Él era muy malhablado y era un periodista, hay gente que el insulto le queda bien. Yo pienso que le hubiese quedado mal, no la he escuchado nunca”, argumentó sobre Cristina Kirchner.
El razonamiento expuesto por Brey normaliza que un Presidente en ejercicio insulte de forma diaria a opositores, economistas, artistas y trabajadores de prensa —pidiendo incluso que se los «queme en la hoguera»— bajo la excusa de un encanto natural.
Para Brey, la gravedad del discurso de odio no reside en el daño a la convivencia democrática ni en la investidura presidencial, sino en si la puteada «queda estética» o no. Cuando los agravios salen de la boca de Milei, la panelista encuentra justificaciones de encanto; pero cuando le toca evaluar al espacio opositor, activa la descalificación y el prejuicio.




