Los datos oficiales terminaron de confirmar lo que se respira a diario en las calles y los centros industriales de la Argentina: el enfriamiento de la actividad económica sigue cobrándose un precio altísimo de la población trabajadora. Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicada por el INDEC para el segundo trimestre de 2026, la tasa de desempleo en los 31 aglomerados urbanos del país trepó al 7,9%, lo que representa a 1.164.000 personas sin trabajo, alcanzando a más de 1,8 millones si se proyecta la cifra a nivel nacional.
La radiografía oficial expone una marcada desigualdad en los principales polos productivos y urbanos. El Gran Rosario encabezó la lista de la desocupación con 11,5%, seguido de cerca por el Gran Córdoba con el 10,5% y Mar del Plata con un 9,9%. También superaron la media nacional áreas clave como Bahía Blanca-Cerri (9,7%), Comodoro Rivadavia-Rada Tilly (9,2%), Corrientes (9,1%) y los partidos del Gran Buenos Aires, que registraron un 8,8%.
Por zonas geográficas, la Región Pampeana se consolidó como la más golpeada con un desempleo del 9,7%, escoltada por el Gran Buenos Aires con el 8,2%, el Noreste con el 7%, la Patagonia con el 6,3%, Cuyo con el 5,9% y el Noroeste con el 4,3%.
Detrás del incremento del desempleo también se ve la degradación acelerada de la calidad de vida de quienes aún conservan un ingreso. La informalidad laboral escaló hasta el 45% en el segundo trimestre del año, marcando un alza de 1,8 puntos porcentuales en la comparación interanual. El mercado de trabajo no crea empleo de calidad; expulsa asalariados registrados y los sustituye por modalidades sin protección ni previsión social.
Desde finales de 2023 a la fecha, la economía argentina destruyó 631.300 puestos de trabajo formales, lo que implica un desplome del 4,7% en la masa de empleados con derechos, aportes y paritarias. En contraposición, la ocupación no registrada y precario saltó en 780.600 personas (un 10,2%).
La combinación de ambos fenómenos deja una fotografía incómoda para el Gobierno: más de medio millón de personas adicionales quedaron fuera del empleo respecto del punto de partida de la gestión, mientras una parte importante del crecimiento de la ocupación se concentró en trabajos no registrados.
Con más de 10,2 millones de trabajadores en la informalidad en todo el territorio nacional, demuestra que el ajuste fiscal y la parálisis productiva destruyeron la estabilidad laboral registrada y consolidaron un escenario de flexibilización.




