El «plan platita» de Trump: prometió 5 mil dólares para cada estadounidense si gana las elecciones legislativas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió durante la convención republicana celebrada en Dallas, regalarle 5.000 dólares en efectivo a cada ciudadano adulto del país con una única condición: que el Partido Republicano se imponga en las próximas elecciones legislativas programadas para el martes 3 de noviembre.

«Si los republicanos ganan, ustedes ganan con nosotros y reciben 5.000 dólares», lanzó ante la multitud. Trump bautizó de inmediato la maniobra como «el ‘Dividendo Trump'». La única restricción impuesta para el eventual cobro del cheque es que los fondos deberán gastarse exclusivamente dentro del territorio estadounidense.

El magnate comparó al Estado con una «empresa exitosa» y a la población con un grupo de «accionistas» a los que hay que repartir ganancias: «Emitiré un dividendo a cada ciudadano adulto de Estados Unidos de América por 5.000 dólares, muy parecido a como una empresa exitosa hace una distribución en efectivo a sus accionistas o como el año pasado, cuando di a nuestros valiosos miembros del ejército 1.776 dólares».

La promesa del presidente choca de frente con la realidad de las finanzas públicas norteamericanas. Para cumplir con el reparto de billetes entre los casi 240 millones de ciudadanos adultos que habitan el país, la Casa Blanca necesitaría una partida cercana a los 1,2 billones de dólares. Trump no dio un solo detalle sobre de donde saldrán esos recursos, limitándose a argumentar que el «tremendo éxito económico» de la Nación alcanzará para cubrir el cheque.

La propuesta implosiona la prédica histórica del partido conservador sobre el control del gasto público y el combate contra el déficit fiscal. No es la primera vez que promete desembolsos mágicos de dinero para la población durante la previa electoral, pero hasta ahora la plata jamás llegó a las manos de la gente.

A exactamente 54 días de los comicios que renovarán las bancas del Capitolio, Trump montó su propio espectáculo a medida. Durante una primera jornada en la que acaparó el micrófono por más de 105 minutos, el mandatario expuso la verdadera urgencia del oficialismo: «Les pido que imaginen que soy yo quien está en la boleta, una vez más», suplicó a la militancia. Este jueves, en el cierre del cónclave, está previsto que comparta escenario con su vicepresidente, J.D. Vance, para continuar agitando el fantasma del asistencialismo financiero de cara a las urnas.