El canciller Pablo Quirno salió a bancar al empresario Eduardo Elsztain y aseguró que no es «un traidor» por tener acciones en la compañía insignia del enclave británico en las Islas Malvinas.
Por estas horas, trascendió que el poderoso dueño del grupo IRSA y de la cadena de shoppings más grande del país posee un paquete accionario en la Falkland Islands Company (FIC), la firma maneja el transporte, los servicios, el monopolio inmobiliario, la hotelería y la vida económica del archipiélago usurpado.
Días antes, la propia gestión libertaria había anunciado con bombos y platillos el endurecimiento de sanciones contra empresas que presten servicios o exploren recursos en la zona disputada. Cientos de usuarios salieron a exigirle al Presidente que aplique la misma vara para su amigo, recordando la estadía gratuita de Milei en el Hotel Libertador durante la campaña presidencial en el 2023.
Quirno se hizo eco del debate en la red social X y escribió: «Todo lo contrario a traidor…». La intervención del canciller en favor del magnate buscó encubrir al hombre que sostiene los cimientos del proyecto libertario.
Acorralado por las repercusiones, el propio Elsztain tuvo publicó un comunicado. «Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía», dijo el dueño de IRSA.
Según el relato de Elsztain, comenzó a acaparar papeles de la compañía entre 2005 y 2006. Años más tarde, según su versión, intentó comprarla: «En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas».
Y continuó: «La propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado —cercana al 2%— que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd», admitió el empresario.
La explicación de Elsztain y el acompañamiento del canciller Quirno exponen la doble vara del relato del Gobierno.




