El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a cuestionar este jueves la operación Lava Jato y recordó los 580 días que pasó en prisión en 2018, luego de ser condenado por corrupción y lavado de dinero.
En una entrevista con medios locales, Lula aseguró que no olvida el material utilizado en su contra durante la investigación por el desvío de fondos en Petrobras y apuntó contra el entonces juez Sergio Moro, el exprocurador Deltan Dallagnol y la cobertura de los principales medios brasileños.
“Fui víctima de la mentira más grande montada en este país”, afirmó Lula al referirse a Moro y Dallagnol. Según sostuvo, el objetivo de aquella operación era impedir que pudiera presentarse como candidato presidencial en las elecciones de 2018.
Lula también cuestionó el papel de la prensa durante Lava Jato y sostuvo que los medios brasileños difundieron como ciertas las acusaciones de la investigación sin reconocer posteriormente los problemas que quedaron expuestos. “La prensa brasileña compró, compró una mentira, vendió la mentira y nunca reconoció que compró una mentira”, afirmó.
Luego recordó uno de los momentos más emblemáticos de la causa: la presentación realizada en 2016 por Dallagnol, quien mostró un PowerPoint en el que el nombre de Lula aparecía en el centro de un organigrama que vinculaba al entonces expresidente con el esquema de desvíos de Petrobras. “Yo no olvido el PowerPoint mentiroso contra mí”, remarcó.
La imagen se convirtió en uno de los símbolos de la acusación contra Lula y también en uno de los elementos más cuestionados posteriormente por quienes denunciaron irregularidades en el procedimiento.
El actual presidente brasileño también recordó qué pensaba durante los 580 días que permaneció detenido en Curitiba. “Voy a la cárcel porque quiero probar que Moro es mentiroso, quiero probar que Dallagnol es mentiroso y quiero probar que la prensa un día va a pedir disculpas”, relató.
Lula sostuvo además que aquella cobertura terminó produciendo “un monstruo mentiroso, llamado Moro, llamado Dallagnol”. La prisión le impidió participar de las elecciones presidenciales de 2018, en las que finalmente Jair Bolsonaro resultó electo.
Las filtraciones que pusieron a Lava Jato bajo la lupa
En 2019, la publicación de conversaciones privadas entre integrantes de Lava Jato abrió una fuerte controversia sobre el funcionamiento de la investigación.
Los chats revelados mostraron comunicaciones entre Moro, entonces juez del caso, y fiscales encabezados por Dallagnol. Según el material difundido, existieron intercambios sobre la estrategia de la acusación y sobre cómo presentar públicamente el caso contra Lula.
Las filtraciones pusieron especialmente bajo la lupa la relación entre el juez y los fiscales, ya que un magistrado encargado de juzgar una causa debía mantener una posición de imparcialidad frente a la acusación.
Entre los elementos cuestionados estuvo la construcción de la acusación que presentó a Lula como el “líder máximo” del esquema de corrupción investigado en Petrobras. El PowerPoint presentado por Dallagnol en 2016 quedó así convertido en uno de los símbolos de una investigación que, con el paso del tiempo, terminó siendo duramente cuestionada por sus métodos y por la actuación coordinada entre quienes debían acusar y quien debía juzgar.
La operación contra Lula
Lula fue condenado por la causa Lava Jato y permaneció detenido durante 580 días, por lo que no pudo competir en las elecciones presidenciales de 2018 pese a liderar las encuestas.
Años después, el escenario judicial cambió. El Supremo Tribunal Federal anuló las condenas contra Lula al determinar que el tribunal de Curitiba no tenía competencia para juzgar esos casos y, posteriormente, también estableció la parcialidad de Sergio Moro en el proceso del triplex de Guarujá.
Con las condenas anuladas, Lula recuperó sus derechos políticos y pudo presentarse nuevamente a las elecciones de 2022, en las que derrotó a Jair Bolsonaro.
El recuerdo de aquella etapa sigue siendo una de las principales banderas políticas del mandatario brasileño. “Fui víctima de la mentira más grande montada en este país”, afirmó.
A casi una década del famoso PowerPoint, el mandatario brasileño dejó en claro que no piensa olvidar el episodio ni la operación judicial y mediática que terminó sacándolo de la carrera presidencial de 2018.




