En un hecho inédito desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) se alzó con una aplastante victoria regional al cosechar el 44,3% de los votos en el estado de Sajonia-Anhalt, en la antigua República Democrática Alemana. El resultado representa un salto sin precedentes que duplica el desempeño del espacio respecto a los comicios de 2021.
El dato significó un mazazo para la Unión Demócrata Cristiana (CDU), la fuerza conservadora que lidera a nivel nacional el canciller Friedrich Merz. La CDU, que gobernaba el estado y había obtenido el 37,1% en la última elección, sufrió una dura derrota y sacó apenas el 18%, reduciendo su bancada de 40 a 15 diputados. El propio gobernador saliente de la CDU, Sven Schulze, habló tras la derrota: «Ellos son el partido más fuerte. Tenemos que afrontar la situación. Esto es la democracia: la gente acudió a votar masivamente, como nunca antes», admitió desolado ante una participación ciudadana que superó las tres cuartas partes del padrón, batiendo récords de asistencia.
AfD aseguró 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, quedando a tan solo tres bancas de la mayoría absoluta. El candidato del partido, Ulrich Siegmund, no ocultó su euforia tras conocerse los datos: «No sé todavía si seré ministro presidente, pero ya hemos escrito la historia», celebró ante la militancia.
El triunfo significa un golpazo para el canciller Friedrich Merz, quien había prometido «reducir a la mitad» la intención de voto de la ultraderecha. Ni sus advertencias durante la campaña sirvieron para detener la marea. AfD capitalizó al máximo el malestar socioeconómico en las regiones del Este a través de una plataforma focalizada en la mano dura contra la inmigración, la identidad nacional y el rechazo al orden político tradicional.
Desde la conducción nacional de la ultraderecha, Alice Weidel y Tino Chrupalla salieron a presionar para que se les permita conformar gabinete, asegurando que es «la única oportunidad para cambiar de rumbo». Sin embargo, con 39 bancas, AfD queda en una posición de fuerza pero obligada a negociar. Si los partidos tradicionales insisten en abroquelarse, se verán forzados a tejer una alianza multipartidaria con tal de bloquearle el acceso al Ejecutivo a Siegmund.
Cualquiera sea la resolución de las negociaciones, el mensaje de las urnas en la región de Sajonia-Anhalt de 2,1 millones de habitantes ya repercute en toda Europa: la ultraderecha alemana probó que tiene musculatura electoral para disputar de igual a igual el poder nacional.




