Donald Trump volvió a tensionar con el Reino Unido por la cuestión Malvinas y dejó nuevamente abierta la posibilidad de que Estados Unidos revise su posición histórica de neutralidad frente al reclamo argentino.
Sus nuevas declaraciones, realizadas a la televisión británica GBNews, fueron menos contundentes que las que había realizado días atrás, cuando deslizó que la Casa Blanca podría “revisar” su posición sobre la disputa de soberanía. Sin embargo, Trump volvió a cuestionar duramente a Londres y puso en duda incluso su capacidad militar para mantener el control de las islas.
El escenario generó preocupación en Reino Unido y entusiasmo en el Gobierno de Javier Milei, que se aferra a la causa Malvinas como parte de su agenda.
Las declaraciones de Trump a un medio británico, sembró la preocupación en ese país frente al eventual anuncio que Milei realizará esta noche. “Estamos preocupados por las Malvinas y su amigo Javier Milei dijo que va a hacer una declaración. Estados Unidos siempre ha sido neutral, pero ¿acudiría en ayuda del Reino Unido?”, preguntó la entrevistadora.
Trump respondió con ironía: “¿Estás diciendo que quieren reclamar las Malvinas?”. Luego recordó la guerra de 1982. “Estuve allí cuando ocurrió la primera guerra, eso fue hace mucho tiempo y lo vi con atención. Ustedes se comportaron muy bien, las recuperaron con mucha firmeza. Pero eso está muy lejos, ha sido un viaje muy largo, un largo camino”, afirmó.
Pero inmediatamente, Trump dejó en claro el enojo con el Reino Unido por su falta de apoyo durante la guerra con Irán. “Tu país no lo está haciendo bien. No olvides que obtiene un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz, y no estuvieron allí para ayudarme”, cuestionó.
“Le pregunté a tu ex líder: ‘¿Por qué no enviaste un par de barcos?’. Me dijo que no tenían y fue bastante triste todo el asunto”, agregó.
Trump también puso en duda que el Reino Unido conserve la capacidad militar que tenía décadas atrás. “El caso de las Malvinas es muy interesante porque su país ya no es el mismo que era hace 20 o 25 años, ha pasado mucho tiempo”, sostuvo.
“Fueron allí y simplemente las recuperaron muy rápido, sin rodeos. No sé si ustedes están preparados para hacer eso. Simplemente no sé si ustedes tienen la capacidad para hacerlo”, lanzó.
Las declaraciones de Trump se suman a las realizadas el lunes, cuando afirmó que Estados Unidos podría “revisar” su posición frente a la cuestión Malvinas. Aquellas palabras fueron interpretadas como una eventual señal de reposicionamiento de Washington frente al reclamo argentino.
Sin embargo, por ahora, cualquier cambio concreto permanece en el terreno de las hipótesis. Trump no anunció un reconocimiento de la soberanía argentina ni abandonó formalmente la tradicional posición estadounidense.
El entusiasmo del Gobierno de Milei, en cambio, fue inmediato. El Presidente anticipó que este jueves por la noche realizará un anuncio por cadena nacional. “Es la causa más importante y sagrada de los argentinos”, afirmó repentinamente.
El giro resulta llamativo porque Milei se mostró durante toda su gestión mucho más incómodo al hablar de Malvinas que de cualquier otro tema.
La nueva reivindicación de Milei por Malvinas convive con una de las contradicciones más persistentes en su discurso: su admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica y criminal de guerra que encabezó al Reino Unido durante la guerra de 1982.
Thatcher fue quien ordenó el despliegue militar británico para recuperar el control de las islas y quien autorizó el ataque del submarino HMS Conqueror contra el crucero argentino ARA General Belgrano. El buque fue hundido el 2 de mayo de 1982, fuera del área de exclusión fijada por Gran Bretaña. Murieron 323 tripulantes. La admiración del libertario por Thatcher nunca fue un secreto.
Durante el debate presidencial de 2023, el entonces candidato sostuvo que reconocer las capacidades de una dirigente que había estado del otro lado de una guerra no significaba abandonar el reclamo argentino. Ya como Presidente, volvió a reivindicarla. Ante la BBC, Milei la calificó de “brillante” y sostuvo que la recuperación de las islas debía buscarse por la vía diplomática, aunque demandara décadas.
El problema no es que Milei reivindique una figura política extranjera. El problema es que esa figura encabezó al país que combatió contra Argentina en 1982 y dirigió la operación militar que terminó con la muerte de 323 argentinos.
Además de su admiración por Thatcher, Milei sostuvo posiciones sobre Malvinas que se alejaron del tradicional discurso soberanista argentino.
En particular, defendió la importancia de la autodeterminación de los habitantes de las islas, una postura que entra en tensión con el argumento central de Argentina: que la disputa no constituye un caso de autodeterminación de un pueblo colonial, sino una controversia de soberanía entre dos Estados.
Incluso, Milei llegó a cuestionar la bandera argentina que los jugadores de la Selección exhibieron en relación con Malvinas después del partido de semifinales del Mundial contra Inglaterra Ahora, sin embargo, el Presidente habla de Malvinas como una causa “sagrada” y prepara un anuncio.
La cuestión Malvinas aparece ahora en el discurso presidencial justo cuando Trump decidió utilizarla como una herramienta de presión sobre el Reino Unido.
Para Milei, que hizo de su alineamiento con Estados Unidos y con Trump uno de los pilares de su política exterior, el movimiento del mandatario estadounidense representa una oportunidad política evidente.
Hasta hace pocas semanas, Milei evitaba colocarse en el centro de la causa Malvinas y mantenía posiciones que generaban fuertes críticas entre quienes sostienen el reclamo argentino.
El giro de Trump también generó repercusiones en la prensa británica. El diario Daily Mail publicó un artículo bajo el título “Trump insinuó que no respaldaría al Reino Unido si Argentina invadiera las Malvinas”, en referencia a la posibilidad de que Washington revise su histórica posición frente a la disputa entre Buenos Aires y Londres.
La formulación generó críticas en Argentina, especialmente por la utilización del término “invasión” para describir un eventual reclamo argentino sobre las islas. La discusión semántica también revela hasta qué punto Malvinas continúa siendo una cuestión sensible para ambos países.
Por ahora, Trump no respaldó formalmente la soberanía argentina. Tampoco anunció que Estados Unidos vaya a abandonar su posición histórica. Lo que sí hizo fue cuestionar al Reino Unido, poner en duda su capacidad para defender las islas y utilizar la cuestión Malvinas como parte de su disputa con Londres.




