El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió a defender el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y relativizó uno de los problemas que golpean a los hogares: el crecimiento del endeudamiento.
En una columna de opinión publicada en La Nación y titulada “Más allá del ruido”, Sturzenegger buscó minimizar el aumento de la mora y cuestionó que ese dato sea utilizado para hablar de una crisis de endeudamiento a nivel nacional. En ese contexto, al referirse al aumento de la mora, sostuvo que se trata de “gente grande que sabe lo que hizo”.
Según la Central de Deudores del Banco Central, 5,9 millones de personas tienen deudas en situación irregular, es decir, con atrasos superiores a 90 días. Se trata de empresas y, en mayor medida, de hogares familiares.
Lejos de considerarlos como una señal de alarma, Sturzenegger sostuvo que “que la mora haya aumentado es una cosa, pero transformar automáticamente ese aumento en una supuesta crisis nacional de endeudamiento no tiene sentido”.
El ministro explicó que el 72% de la mora corresponde al sistema financiero y utilizó ese dato para presentar el problema como una cuestión entre «privados», sin intervención del Estado. “Si ahora no les pagan, el problema principal es de ellos. Pero con tal de pegarle al Gobierno, vale cualquier cosa”, afirmó. Sin embargo, detrás de esos créditos hay millones de familias que recurren al financiamiento para sostener su consumo en un contexto con ingresos que no alcanzan.
Los datos del BCRA muestran una expansión de las situaciones en mora. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) también señaló que la morosidad con entidades financieras alcanzó “niveles históricamente elevados para las últimas dos décadas”. El escenario se produce mientras los hogares enfrentan mayores dificultades para sostener el consumo con sus ingresos corrientes.
Para Sturzenegger, el crecimiento de la mora no alcanza para hablar de una crisis nacional. El Gobierno sostiene que el sistema crediticio debe mantener sus reglas y que las entidades financieras son las principales responsables de evaluar los riesgos de los préstamos que otorgan.
El funcionario, además, reivindicó como un dato positivo que “en los últimos dos años, casi 4 millones de personas accedieron por primera vez al crédito”. El problema es qué ocurre cuando ese crédito deja de ser una herramienta para financiar una compra o una inversión y pasa a convertirse en una forma de llegar a fin de mes.
Sturzenegger también buscó relativizar la caída del empleo asalariado formal. El ministro admitió que durante la gestión de Milei disminuyó la cantidad de asalariados registrados, pero atribuyó ese fenómeno al crecimiento del monotributo, al que definió como “la respuesta del mercado buscando modalidades más flexibles de trabajo”.
Según su interpretación, la ampliación de esa figura, promovida por la Ley Bases, permite que más personas trabajen bajo una modalidad con mayor flexibilidad y menor carga tributaria. Pero esa explicación también deja afuera el costo que implica para los trabajadores la pérdida de derechos laborales.
Un monotributista no cuenta con aguinaldo, vacaciones pagas ni indemnización por despido como un asalariado formal. También puede sufrir una pérdida directa de ingresos ante una enfermedad o cuando se interrumpe su actividad.
El funcionario también cuestionó los datos sobre el cierre de empresas durante la gestión libertaria. Sturzenegger calificó de “suposición con pies de barro” las estimaciones que hablan de unas 30 mil empresas cerradas desde la llegada de Milei hasta mediados de este año.
Según distintos informes, la mayoría de esos cierres correspondieron a pequeñas y medianas empresas. El ministro buscó relativizar nuevamente la magnitud del fenómeno y destacó que cerca de 22 mil correspondieron a empleadores que declaraban apenas uno o dos trabajadores. “¿Serían empresas que se usaban para declarar bienes personales?”, preguntó.
El razonamiento vuelve a correr el eje del problema: en lugar de analizar qué significa la desaparición de miles de unidades productivas, el funcionario pone en duda qué tipo de empresas eran las que cerraron.
En el cierre, el «Coloso» resume la defensa que el Gobierno viene construyendo frente a los cuestionamientos por la situación económica. El ministro aseguró que La Libertad Avanza trabaja “todos los días para que a cada argentino le vaya mejor” y sostuvo que “habrá ruido en el camino a la elección, pero más allá del ruido está la realidad”.
Tras la publicación de la nota, Milei salió públicamente a celebrar sus dichos. El Presidente, en línea con el tono que suele utilizar contra sus críticos y periodistas, escribió que “ya vendrá algún sorete a confrontar datos duros con alguna encuesta bien pedorra…”.
La reacción presidencial dejó claro que la columna de Sturzenegger no fue solamente una defensa técnica del rumbo económico. También funcionó como parte de la estrategia política del Gobierno para responder a quienes cuestionan los resultados de su gestión.




