El exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, acorralado por el avance de la causa penal que investiga una red de corrupción en la compra de medicamentos, tuvo que admitir ante la Justicia que la voz que se escucha en las 58 grabaciones donde se detallan retornos y sobreprecios millonarios es, efectivamente, la suya.
Para intentar meterse en la causa paralela que investiga la filtración de los audios y conseguir la condición de querellante bajo el argumento de ser víctima de un presunto «espionaje ilegal», Spagnuolo no tuvo más remedio que blanquear que era su voz. Ante el juez Julián Ercolini, el exfuncionario libertario firmó: «Luce evidente que soy el sujeto que habría sido víctima de la maniobra de espionaje aquí investigada».
Cuando las grabaciones salieron a la luz en 2025, el libreto de la defensa pasó por todos los estados de la negación: primero desconocieron la voz, luego presionaron a la Gendarmería Nacional para sostener que los materiales estaban «manipulados o editados» y finalmente agitaron el fantasma de una clonación mediante Inteligencia Artificial para voltear la causa principal.
Sin embargo, el apuro por ingresar como querellante en la causa por espionaje le tendió su propia trampa. Para denunciar que lo grabaron en secreto, Spagnuolo tuvo que admitir primero que era él quien hablaba de cómo se repartía la torta del Estado.
La Cámara Federal porteña, con las firmas de los jueces Eduardo Farah y Roberto Boico, confirmó el rechazo al pedido de ser querellante. Los magistrados sostuvieron que el exfuncionario mantenía una ambigüedad insostenible, ya que evitaba precisar aspectos elementales como qué fue lo que dijo, ante quién, cuándo y dónde. Para los jueces, semejante nivel de evasivas resulta «inconciliable con el rol del querellante y con su deber de atestiguar».
La admisión de Spagnuolo reconfigura de manera dramática la causa principal por corrupción. En esos 58 audios que ahora el propio imputado reconoce como auténticos, se escucha una descripción descarnada de un esquema de retornos e intermediación financiera en la provisión de remedios para personas con discapacidad. «A Karina le llega el 3% y el 1% se va en la operatoria», supo detallar el exfuncionario al referirse a la hermana del Presidente y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Mientras tanto, Spagnuolo ya se encuentra procesado por la Cámara Federal como presunto jefe de una asociación ilícita, en un expediente que acumula pruebas independientes, como el hallazgo de sobreprecios que alcanzaron el récord del 4.239% y desvíos millonarios hacia droguerías y proveedores amigos.
Con el peritaje oficial de la Gendarmería en marcha y la confesión del propio Spagnuolo incorporada a la trama judicial, el escándalo de la ANDIS abandona la etapa de la especulación política para ingresar de lleno en el terreno de las condenas penales.




