El presidente Javier Milei se refirió a la entrega del Premio Nobel de Economía 2026 a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford. En una entrevista concedida a Radio Mitre, el Jefe de Estado buscó neutralizar el revés académico mundial —que distinguió los modelos neokeynesianos centrados en la protección del consumo y el papel de las pymes en las recesiones— colocándose a sí mismo como «microeconomista».
«Yo fui profesor de microeconomía durante 25 años. Si hay alguien que sabe de microeconomía soy yo. No solo eso, sino que además mi discurso fue ponderado por los mejores microeconomistas de la Argentina», soltó Milei, intentando desmentir las críticas que apuntan a que su plan de gobierno ignora la destrucción del tejido productivo.
Frente a las estadísticas oficiales que registran la quiebra de más de 32 mil empresas con personal en blanco y la pérdida de más de 437 mil empleos registrados desde que asumió, el Presidente pretendió calificar las objeciones. «Cuando dicen que no me interesa la micro no es cierto. Yo, en lugar de hacer la macro berreta que hacen la mayoría de los argentinos, hago equilibrio general e intertemporal. Miro todos los agentes y los mercados tanto en el presente como en el futuro», manifestó.
Consultado sobre el fallo de la Real Academia de las Ciencias de Suecia que galardonó a Hall y Woodford por demostrar que las políticas de estabilización dependen de la salud de la demanda microeconómica, Milei ofreció una particular interpretación con la que pretendió adaptar los aportes de los premiados a su propia gestión de ajuste.
El mandatario estableció un matiz entre las distintas corrientes del pensamiento económico y reconoció que los galardonados neokeynesianos incorporaron elementos del análisis neoclásico. «No son personas con las cuales no se puede discutir», deslizó el libertario, rescatando que dicha escuela profundizó el estudio de los fallos de mercado.
Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para arremeter contra las vertientes que promueven la intervención estatal para amortiguar las crisis: «Con un keynesiano no se puede discutir, porque alguien que cree que puede gastar de manera alocada y que eso no tiene restricciones ya lo hemos padecido a esa gente y nos dejó una inflación desbordante», disparó.
Para justificar el enfriamiento de la actividad económica, Milei insistió en que su lectura contempla la dimensión temporal para evaluar «los stocks además de los flujos».
Mientras el máximo premio valida los marcos teóricos que exigen sostener la demanda agregada y cuidar el engranaje pyme para evitar catástrofes sociales, Milei prefiere autoelogiar su trayectoria académica y desestimar la «macro berreta».




