En un mano a mano de casi una hora con Luis Novaresio en la pantalla de A24, Santiago Maratea habló por primera vez de manera explícita sobre su desembarco en la política institucional, coqueteó con la posibilidad de competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027 y ratificó su acompañamiento a Javier Milei.
El reportaje se convirtió rápidamente en una pieza clave del escenario político porteño, en momentos donde La Libertad Avanza analiza perfiles mediáticos para arrebatarle la Ciudad al PRO de Jorge Macri. Interrogado sobre si se imaginaba ocupando un lugar en la política, Maratea no dio muchas vueltas: «No el año que viene. No ahora. Pero sí puedo imaginarlo. Dame cuatro años de jefe de Gobierno y doy vuelta los hospitales», lanzó, aunque luego aclare que no tiene «partido ni equipo armado».
El influencer aseguró hablar «muy en serio» y planteó que su ambición pasa por transformar la salud pública de la Capital. Luego, Maratea renovó sus votos de fe en la gestión oficial: «A mí Milei me da esperanza. Y me pueden juzgar por eso. Pero la esperanza no me la van a sacar», sostuvo.
A la hora de evaluar la gestión libertaria, el instigador de colectas fue más allá y relativizó las denuncias e investigaciones que rozan al entorno gubernamental: «Una cosa es una persona que roba y otra cosa es un proyecto político», argumentó.
En sintonía con el discurso que pregona la Casa Rosada, Maratea justificó la licuadora social argumentando que Milei «vino a romper una lógica donde parecía que todo era gratis, que el Estado resolvía todo y que nadie pagaba nada. Ese concepto de gratuito es falso. Alguien siempre paga». Asimismo, se entusiasmó con la «batalla cultural» del oficialismo para discutir ideas y no «solamente administrar».
Para justificar su conversión, el hoy aspirante a dirigente repasó la historia de su vínculo con el economista, recordando que lo seguía desde sus épocas de panelista histriónico en la televisión. Además, trajo a colación sus posturas durante la campaña presidencial de 2023, cuando pedía «una sacudida» para el país y publicaba en redes que prefería «votar una esperanza antes que seguir administrando una decepción».
Sobre el cierre de la entrevista, y tras admitir que dejó de sentirse cómodo en el traje de influencer, Maratea le dejó la puerta abierta al armado electoral libertario en territorio porteño: «No me quiero cerrar a nada. Si siento que tengo un equipo, un plan y que puedo hacer una diferencia, lo voy a pensar». Acomodando el discurso para no sonar improvisado, cerró señalando que «ser conocido no alcanza, gobernar requiere preparación».




