La marca lanzó una campaña en la que asegura que la generación con más información sobre sexo también es una de las que menos lo practica. Detrás del chiste aparecen factores como el estrés, las pantallas, la falta de privacidad y las dificultades económicas.
“Ya no sabemos qué hacer para que cojan”. Con esa frase, Tulipán decidió dejar de hablar por un momento de preservativos, lubricantes y juguetes sexuales para poner el foco en un problema bastante más difícil de solucionar: las ganas.
La marca publicó en X una placa en la que, después de repasar décadas de inversión en innovación, investigación y desarrollo para mejorar la experiencia sexual, reconoció que existe algo contra lo que ningún laboratorio puede competir: «el deseo de las personas».
El planteo fue presentado como una “crisis del deseo” y apuntó a una paradoja: la generación que más información tuvo sobre sexo en la historia sería, al mismo tiempo, una de las que menos lo practica.
La idea de que los jóvenes están teniendo menos relaciones sexuales que generaciones anteriores no salió de la nada. Distintos estudios realizados en Estados Unidos registraron durante los últimos años descensos en la frecuencia de la actividad sexual entre adolescentes y adultos jóvenes. Un análisis basado en la General Social Survey, por ejemplo, encontró una reducción de la frecuencia de los encuentros sexuales durante el período de la pandemia, aunque los investigadores remarcaron diferencias importantes según grupos y situaciones personales.
En adolescentes estadounidenses también se registró una tendencia descendente de la actividad sexual en la última década. El informe del CDC sobre el período 2013-2023 señaló una disminución de la actividad sexual entre estudiantes secundarios, aunque también advirtió una caída de algunas conductas de protección, como el uso de preservativos.
Las causas son múltiples y no existe una explicación única. Menos parejas estables, más tiempo frente a las pantallas, cambios en las formas de vincularse, estrés y dificultades económicas aparecen entre los factores que forman parte de esta discusión.
Para una generación que posterga la independencia, tiene dificultades para acceder a una vivienda y muchas veces comparte casa con familiares o amigos, conseguir un poco de privacidad puede convertirse en un problema tan concreto como conseguir una cita. Es decir que no alcanza con tener aplicaciones de citas con millones de potenciales candidatos ni redes sociales en las que se puede hablar de sexo prácticamente sin límites.
Durante décadas, la industria desarrolló productos para mejorar, facilitar y hacer más segura la experiencia sexual. Preservativos, distintos tipos de lubricantes y juguetes forman parte de un mercado construido alrededor de una premisa sencilla: si hay sexo, hay productos para vender. Pero ¿qué pasa cuando el problema aparece antes? Tulipán plantea que puede fabricar el preservativo, el gel o el juguete, pero no puede fabricar las ganas.
La propia marca tiene una larga historia de campañas que buscan poner en discusión distintos aspectos de la sexualidad y los vínculos. En 2023, por ejemplo, lanzó “No aprendés del porno”, una campaña vinculada con la Educación Sexual Integral y con la necesidad de cuestionar al contenido pornográfico como fuente de información sobre sexualidad.
Ahora el mensaje es mucho más brutal: después de casi 40 años intentando mejorar la experiencia sexual, la empresa reconoce que hay una variable que no puede controlar.




