Un exfuncionario de la ANDIS dijo que hablaba de «ofrendas» en sentido religioso y no de coimas

Daniel Garbellini, exdirector de Acceso a los Servicios de Salud de la ANDIS, pidió que la Justicia interprete las palabras “ofrenda” y “hermano” en un contexto religioso. El fiscal Franco Picardi las incorporó al análisis de presuntas maniobras de corrupción con fondos del organismo.

La causa judicial por el multimillonario desvío de fondos y la facturación de sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó un capítulo insólito en las defensas procesales. Acorralado por las pruebas que salpican al entorno libertario y salpican la figura de la secretaria general Karina Milei, uno de los principales imputados apeló a la fe religiosa para intentar convencer a la Justicia de que las coimas de las que hablaba por chat eran, en realidad, «ofrendas».

Se trata de Daniel María Garbellini, exdirector de Acceso a los Servicios de Salud y número dos del ex titular del organismo, Diego Spagnuolo. Ambos cuentan con procesamiento firme como líderes de una asociación ilícita dedicada al enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles y defraudación a la administración pública. Ante la acumulación de evidencias, Garbellini le presentó un escrito al juez federal Ariel Lijo pretendiendo contextualizar los mensajes de texto encontrados en su celular por el fiscal Franco Picardi.

En esos chats, Garbellini le detallaba a Miguel Ángel Calvete —empresario sindicado como el operador central del circuito de retornos— los nombres de las droguerías y los montos que debían cobrar del Estado, presentándolos bajo el concepto de «ofrendas de esta semana». Para la fiscalía, el funcionario le estaba rindiendo cuentas al intermediario sobre el dinero habilitado ilegalmente a través del sistema de compras infladas.

En el escrito presentado el 31 de julio pasado para atenuar el impacto del peritaje telefónico, Garbellini argumentó que cuando llamaba «hermano» a sus socios de la banda —como Calvete o el también procesado Pablo Atchabahian— estaba empleando una terminología propia del Instituto del Diálogo Interreligioso. Según el imputado, ese «parentesco ritual» establecido entre personas sin vínculo biológico sirve para «reforzar la cohesión social» y generar «niveles de confianza y respeto».

Con esa creatividad, el exfuncionario sugirió que el término «ofrenda» respondía únicamente al «contexto religioso» que compartía con sus cómplices y le rogó al juez Lijo que no lo interprete como la contraprestación de dádivas por adjudicaciones direccionadas.

El intento de la defensa por camuflar el delito en misticismo ocurre mientras la situación procesal de la cúpula de la ANDIS se complica día a día. Diego Spagnuolo, ex máxima autoridad del área, tuvo que terminar reconociendo que es suya la voz que aparece en los audios donde detalla que un 3 por ciento de lo recaudado por la corrupción «era para Karina». Acorralado, Spagnuolo pretendió hacer pasar la filtración como un espionaje ilegal para sumar su caso a la denuncia presentada por la hermana presidencial, asumiendo de forma implícita la veracidad del contenido.

Las auditorías internas realizadas por el Ministerio de Salud revelaron que dentro de la agencia se pagaron sobreprecios que, en determinados medicamentos y prestaciones, superaron un escandaloso 4.000 por ciento. Ante la magnitud de la maniobra de saqueo y la confirmación de la autenticidad de los audios, el abogado Gregorio Dalbón solicitó formalmente la detención inmediata de Spagnuolo.

En total, Garbellini, Spagnuolo, Atchabahian, Calvete y otros 15 imputados esperan el avance de la causa con procesamiento firme.