El diputado libertario Beltrán Benedit reivindicó la visita a los genocidas en 2024

El diputado de La Libertad Avanza volvió a justificar la visita que encabezó en 2024 al penal de Ezeiza, donde se reunió con represores condenados por crímenes de lesa humanidad, entre ellos Alfredo Astiz.

Durante la segunda reunión plenaria para discutir el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, el diputado de La Libertad Avanza, Beltrán Benedit, justificó la excursión que organizó en julio de 2024 al penal de Ezeiza para fotografiarse con condenados por crímenes de lesa humanidad.

Lejos de mostrar algún atisbo de arrepentimiento por haber llevado a una comitiva de legisladores libertarios a rendirle honores a represores de la talla de Alfredo Astiz, el dirigente entrerriano de la Sociedad Rural calificó la condena social como una «mentira». “Hemos callado mucho tiempo y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, lanzó en respuesta a las críticas formuladas por el diputado de Unión por la Patria y excombatiente de Malvinas, Aldo Leiva.

E titular de la bancada opositora, Germán Martínez, también lo cruzó: “Fuiste a visitar a genocidas” y Benedit contestó: “No tengo inconvenientes”.

Acorralado por el repudio, Benedit apeló a leguleyismo técnico para defender su negacionismo. “Se ha instalado la palabra genocidio y, hasta donde yo sé, no hay ningún ciudadano condenado por genocidio”, argumentó el legislador, manipulando el hecho de que las sentencias judiciales utilizan la figura penal de «crímenes de lesa humanidad» para encuadrar legalmente las atrocidades del plan sistemático de secuestro, tortura, robo de bebés y exterminio.

Acto seguido, el diputado oficialista equiparó la teoría de los dos demonios con la violencia institucional perpetuada desde el Estado contra las organizaciones guerrilleras, citando al dirigente Mario Roberto Santucho y acusándolo de haber querido «matar a un millón de argentinos». La provocación fue de tal magnitud que hasta el propio presidente de la Comisión de Defensa Nacional, el también oficialista Carlos Zapata, debió intervenir para pedirle que se encarrilara en el orden del día y dejara de hacer apología de los represores.

Sin embargo, Benedit desoyó las advertencias de su compañero de espacio y pretendió hacer pasar sus incursiones tanto a Ezeiza como a Campo de Mayo como una mera «costumbre de fe», encuadrándolas como una suerte de obra de caridad religiosa dedicada a «visitar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados».

Esto último colmó la paciencia de la bancada opositora: “Es para cagarlo a trompadas”, soltó Martínez fuera de sí antes de levantarse de su silla y abandonar el recinto, no sin antes rematar: “Andá a visitar a Astiz”.

Cabe recordar que la escandalosa visita de julio de 2024 a Ezeiza organizada por Benedit no fue un hecho aislado, sino una acción coordinada que involucró a los diputados oficialistas Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra Ugalde y Lourdes Arrieta —esta última expulsada de la bancada tras el revuelo público—.

En aquel encuentro, los legisladores de la fuerza gobernante se fotografiaron sonrientes junto a los genocidas Alfredo Astiz, Mario Marcote, Juan Carlos Vázquez Sarmiento, Miguel Britos, Carlos Suárez Mason, Antonio Pernías, Adolfo Donda, Gerardo Arráez, Manuel Cordero Piacentini, Julio César Argüello, Marcelo Cinto Courtaux, Raúl Guglielminetti y Honorio Carlos Martínez Ruiz.

La insistencia de Benedit en reivindicar a los asesinos de la dictadura demuestra que las provocaciones libertarias no son exabruptos individuales, sino una línea política sistemática orientada a garantizar la impunidad y relativizar los crímenes más aberrantes de la historia argentina.