Bullrich justificó la devoción de Milei por Thatcher en pleno «giro patriótico» del Gobierno

La exministra calificó de "nefasto" a Galtieri pero defendió el legado económico de la jerarca británica y criminal de guerra para justificar a Milei. La increíble contorsión discursiva de la dirigente que en 2021 sugirió entregarle las Islas Malvinas al laboratorio Pfizer.

A la hora de explicar la histórica e incómoda devoción que Javier Milei profesa por Margaret Thatcher —la criminal de guerra que ordenó el hundimiento del Crucero General Belgrano por fuera de la zona de exclusión—, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, protagonizó un ejercicio de malabarismo discursivo digno de un acróbata de circo.

En declaraciones a Radio Mitre, la funcionaria salió a ponerle el pecho a las contradicciones de la Casa Rosada. «La mirada hacia Thatcher es una mirada respecto al cambio económico que Thatcher produjo en Inglaterra, que todos los ingleses lo reconocen», ensayó Bullrich, buscando desvincular el dogma neoliberal de la referente británica de las muertes que provocó sobre los soldados argentinos durante el conflicto del Atlántico Sur.

Para la senadora oficialista, la gestión de Thatcher transformó la isla de «una sociedad llena de paros, con problemas, con una industria acabada, a una sociedad moderna, la capital financiera del mundo». En su afán por justificar los ídolos de su jefe político, destacó: «Ese cambio que hizo Thatcher en la economía mejoró la vida de todos los ingleses. Entonces, una cosa es Thatcher economista, otra cosa es Thatcher aprovechando ese momento y poniéndose al frente de la guerra».

Bullrich sostuvo que la estrategia de la ex jefa de Estado británica ante la crisis de 1982 debía ser o «la invasión a las Malvinas o el contestar lo que fue la invasión a las Malvinas que realizó Galtieri». En esa línea, disparó contra el dictador argentino: «Galtieri es un personaje nefasto, alguien que le hizo muy mal a la Argentina, que terminó robando la esperanza de todos los argentinos».

Sin embargo, la propia Bullrich protagonizó un escándalo de proporciones en 2021, durante la pandemia de COVID-19, al cuestionar la negociación del gobierno de Alberto Fernández con el laboratorio estadounidense Pfizer por el suministro de vacunas. «Les podríamos haber dado las Islas Malvinas», arrojó sin ponerse colorada, sugiriendo un despectivo trueque territorial para complacer a una corporación farmacéutica extranjera.

Entre la división arbitraria entre una Thatcher «buena» en lo económico y «mala» en la guerra, y el archivo que le recuerda su propia predisposición a regalar el territorio nacional, Bullrich dejó al desnudo la impostura de la nueva narrativa oficial.