El presidente Javier Milei mantuvo este martes un encuentro bilateral con la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, durante su visita oficial a Lima para participar de las actividades por la asunción del nuevo gobierno.
El mandatario argentino viajó acompañado por el canciller Pablo Quirno y por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quienes integran la comitiva oficial.
La reunión se desarrolló como parte de la agenda diplomática que Milei lleva adelante en la capital peruana, donde también participa de los actos protocolares vinculados con el cambio de mando y mantiene encuentros con distintos líderes de la región.
La presencia del jefe de Estado argentino forma parte de una jornada que reúne a autoridades y representantes de diversos países para acompañar el inicio del nuevo gobierno peruano.
El regreso del fujimorismo al poder
Keiko Fujimori asumió la Presidencia de Perú tras imponerse por un estrecho margen en las elecciones de junio frente al dirigente de izquierda Roberto Sánchez.
Con su victoria, se convirtió en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el país y marcó el regreso del fujimorismo al Palacio de Gobierno después de más de dos décadas.
La nueva mandataria enfrentará el desafío de recuperar la estabilidad política, combatir la inseguridad y reactivar la economía. Su programa contempla un proceso de desregulación económica, aunque deberá gobernar con un Congreso fragmentado y sin mayoría propia, por lo que necesitará construir acuerdos para avanzar con su agenda.
Su gestión también estará atravesada por el peso político del legado de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000.
El legado de Alberto Fujimori
El expresidente Alberto Fujimori es una de las figuras más controvertidas de la historia reciente del país. Durante su gobierno impulsó reformas económicas y enfrentó a grupos insurgentes, aunque posteriormente fue condenado por delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Durante la campaña, Keiko Fujimori reivindicó parte de ese legado, especialmente en materia de seguridad.
«Como tengo la sangre de Alberto Fujimori, lo haremos con los pantalones bien puestos para derrotar a la delincuencia», sostuvo durante uno de sus actos proselitistas.
La nueva presidenta aseguró que buscará aplicar una política de «mano dura» contra el crimen organizado, uno de los principales reclamos de la sociedad peruana.




